Peligra la producción de alimentos por la extinción de los ríos

Medio Ambiente 30 de octubre de 2021
La sobreexplotación de los ríos los ha llevado a secarse, contaminarse y a perder el 80% de sus poblaciones de especies en los últimos 50 años.
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Los ríos son fundamentales para alimentar al mundo.

Un informe describe que los ríos sustentan cuatro componentes clave de la producción mundial de víveres: riego, pesca de agua dulce, deltas y agricultura en tierras aluviales, y cómo el sistema completo corre un riesgo creciente debido a la degradación en curso de los ríos del mundo. Nunca antes se había realizado un análisis tan holístico del papel fundamental que desempeñan los ríos en la nutrición de la humanidad.
 
Los ríos son fundamentales para alimentar al mundo, pero proteger y restaurar su salud y resiliencia ni siquiera están en la periferia de los debates sobre los sistemas alimentarios globales.
 
Los ríos nos han nutrido desde los inicios de la civilización, ayudando a alimentar a miles de millones de personas desde comunidades indígenas hasta megaciudades. Pero los sistemas fluviales están sometidos a un estrés cada vez mayor y si no tomamos medidas urgentes para gestionarlos mejor, no podremos abastecer de forma sostenible a todos en la Tierra.

El informe demuestra que mucha más comida depende directamente de los ríos de lo que se pensaba anteriormente:

  • Riego: alrededor del 25 % de los alimentos del mundo proviene de tierras de cultivo irrigadas por sus aguas.
  • Pesca de agua dulce: el 40 % del consumo mundial de pescado se basa en los ríos, incluida una quinta parte de la captura mundial de peces y más de dos tercios de los peces de la acuicultura.
  • Deltas: el sedimento de los ríos crea y sostiene los deltas, que producen el 4 % de los alimentos del mundo en solo el 0,5% de su tierra, y son el hogar de alrededor de 500 millones de personas.

La agricultura en tierras fluviales cubre al menos 10 millones de hectáreas, sobre todo en Asia y África, lo que equivale a las tierras de cultivo en Italia y produce alrededor del 1 % de los alimentos del mundo. 

Los ríos son las arterias del planeta, fluyen con agua, sedimentos y nutrientes que sustentan un tercio de la producción mundial de alimentos, pero, irónicamente, nuestras prácticas agrícolas son una de las mayores amenazas para los ríos y la producción de alimentos que sostienen. Necesitamos con urgencia transformar la forma en que producimos alimentos para reducir el impacto sobre el clima, la naturaleza y los ríos, y asegurarnos de que podamos nutrir a 10 mil millones de personas dentro de los límites planetarios para el 2050. 
 
Pasados ​​por alto y subvalorados, los ríos están bajo una presión cada vez mayor debido al uso excesivo del agua, la sobrepesca, el represamiento para la generación de energía hidroeléctrica, la contaminación y el cambio climático. La agricultura por sí sola representa más del 70 % de toda el agua dulce utilizada por las personas, mientras que también es el mayor contaminador de ríos y ecosistemas de agua dulce, y un importante contribuyente a las emisiones de gases de efecto invernadero, la deforestación y la pérdida de biodiversidad.
 
Hoy el 75 % de los cultivos de regadío crecen en áreas con estrés hídrico, cifras que solo empeorarán a medida que el mundo se calienta. Mientras tanto, sólo un tercio de los grandes ríos fluye libremente, a pesar de que son fundamentales para la estabilidad de los deltas y la supervivencia de las pesquerías de agua dulce.
 
La señal más clara del daño que hemos causado, y que seguimos causando a nuestros ríos, es el colapso de la biodiversidad de agua dulce. En los últimos 50 años, hemos perdido el 84 % de nuestras poblaciones de especies de agua dulce, mucho más que en los ecosistemas terrestres o marinos. Los sistemas alimentarios son responsables del 50 % de la pérdida de esta biodiversidad.
 
Un tercio de las especies de agua dulce están en riesgo. Un tercio de los peces de agua dulce se enfrenta a la extinción. Estas impactantes estadísticas recalcan la grave amenaza para un tercio de la producción mundial de alimentos que depende de los ríos. Si nuestros ríos no pueden sustentar especies de agua dulce, no podrán sustentarnos a nosotros. Los gobiernos deben estar de acuerdo con los objetivos de agua dulce en el nuevo marco global para la naturaleza; de lo contrario, todos pagaremos el precio.
 
Existe una urgente necesidad de sistemas alimentarios saludables, sostenibles y equitativos, ya que nuestras prácticas actuales de producción y consumo son los principales impulsores del cambio climático, la pérdida de la naturaleza y el aumento del hambre. 
 

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