
Las versiones actuales recuperan cristales, metales brillantes, formas colgantes y volumen, pero se alejan del exceso total de aquella década.

¿Qué estamos dispuestos a hacer para no sentirnos solos? En una sala de espera, confesiones inesperadas y reclamos absurdos salen a la luz, solo para matar el tiempo. Comprá tu entrada aquí.









