
El 40% de los argentinos duerme mal

Dormir bien es una necesidad básica para la salud física, mental y emocional. Sin embargo, en Argentina el descanso insuficiente se consolida como un problema creciente: más del 40% de la población presenta insomnio o sueño interrumpido, con efectos directos sobre el rendimiento diario y la salud a largo plazo. Durante el sueño se ponen en marcha funciones indispensables para el organismo. El sueño profundo favorece la recuperación física y el sueño REM cumple un rol central en la regulación emocional y la memoria. Dormir poco o con despertares frecuentes interfiere en estos procesos”, explicó Valeria El Haj, directora médica nacional de Ospedyc.
Un problema cada vez más extendido
Datos del Ministerio de Salud de la Nación y de sociedades científicas indican que cerca del 21% de la población duerme menos de ocho horas por noche. Además, entre el 38% y el 39% sufre insomnio o interrupciones frecuentes del sueño. Estudios realizados durante y después de la pandemia detectaron un aumento de los trastornos del descanso, en especial entre adolescentes y adultos. Las guías internacionales recomiendan que los adultos duerman entre siete y nueve horas diarias, mientras que niños y adolescentes necesitan más tiempo de descanso para un desarrollo adecuado. No obstante, los especialistas advierten que la cantidad de horas no alcanza si el sueño no resulta continuo y reparador.
Las consecuencias de dormir mal
La falta de sueño impacta de forma directa en distintos sistemas del organismo. A nivel cognitivo, reduce la atención, enlentece el pensamiento, incrementa la probabilidad de errores y afecta la memoria. En el plano emocional, eleva la irritabilidad y se asocia con un mayor riesgo de ansiedad y depresión. El sistema cardiovascular también sufre las consecuencias. Dormir mal se vincula con hipertensión arterial, arritmias, enfermedad coronaria y mayor riesgo de accidente cerebrovascular. A su vez, la privación de sueño debilita el sistema inmunitario y favorece procesos inflamatorios que aumentan la vulnerabilidad frente a infecciones.
Recomendaciones para mejorar el descanso
Para favorecer un sueño reparador, los especialistas recomiendan mantener horarios regulares para dormir y despertarse, incluso los fines de semana. También aconsejan dormir en ambientes oscuros, silenciosos y con una temperatura confortable. Además, sugieren evitar pantallas al menos una hora antes de acostarse, limitar el consumo de cafeína, alcohol y tabaco en las horas previas al sueño, realizar actividad física de forma regular y optar por cenas livianas. Ante insomnio persistente, ronquidos intensos, pausas respiratorias o somnolencia diurna excesiva, los profesionales recomiendan consultar con un especialista para recibir un diagnóstico adecuado y prevenir complicaciones.
Fuente: BAE Negocios.




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