
Qué significa que una persona no tenga tatuajes

Los tatuajes se convirtieron en una práctica cada vez más habitual en distintas partes del mundo. Lo que durante mucho tiempo estuvo asociado a determinados grupos o estilos hoy forma parte de la vida cotidiana de millones de personas, con diseños que pueden representar experiencias, vínculos, gustos o simplemente una elección estética.
Sin embargo, mientras cada vez más personas deciden tatuarse, otras eligen mantenerse sin ningún dibujo permanente sobre la piel. Y esa diferencia también fue analizada desde la psicología, particularmente a partir de los rasgos de personalidad. Un estudio realizado por Sophia Carter examinó las diferencias entre personas tatuadas y no tatuadas en tres de las cinco grandes dimensiones de personalidad conocidas como Big Five.
Qué encontró el estudio sobre las personas sin tatuajes
Para realizar el análisis se tomó una muestra de 521 personas, hombres y mujeres de entre 18 y 65 años. Del total, el 51% no tenía tatuajes, mientras que el 49% sí tenía al menos uno. Entre las características estudiadas apareció una diferencia especialmente marcada: las personas que no tenían tatuajes presentaron niveles más elevados de neuroticismo.
El neuroticismo es uno de los cinco grandes rasgos utilizados en los modelos de personalidad Big Five. Se relaciona con una mayor tendencia a experimentar emociones negativas con frecuencia o intensidad. Entre esas experiencias pueden aparecer ansiedad, tristeza, enojo, irritabilidad e inseguridad. Las personas con niveles más elevados de este rasgo también pueden presentar una mayor sensibilidad frente al estrés y preocuparse más ante diferentes situaciones de la vida cotidiana. De todos modos, el resultado del estudio describe una asociación dentro del grupo analizado y no significa que toda persona que no tenga tatuajes necesariamente presente niveles elevados de neuroticismo.
Tener tatuajes no define la personalidad
Uno de los puntos planteados por el estudio es la necesidad de evitar las generalizaciones sobre las personas a partir de si tienen o no tatuajes. La expansión de esta práctica en los países occidentales hizo que los tatuajes dejaran de ser una característica exclusiva de determinados grupos sociales. Por eso, asociar automáticamente una personalidad, una forma de vida o determinadas características psicológicas con alguien simplemente por tener tatuajes puede resultar una simplificación.
En ese sentido, el trabajo plantea que es necesario dejar de estigmatizar o encasillar a las personas tatuadas, teniendo en cuenta que esta práctica se volvió cada vez más común. La ausencia de tatuajes tampoco permite establecer por sí sola cómo es una persona. El hecho de no haberse tatuado puede responder a múltiples razones personales y no constituye, de manera aislada, un diagnóstico ni una descripción completa de la personalidad.
Las mujeres tienen una mayor presencia entre las personas tatuadas
Los tatuajes también muestran diferencias según el género y la edad. De acuerdo con encuestas recientes citadas por Axios en 2024, a partir de datos de Pew Research y The Washington Post, aproximadamente el 38% de las mujeres tiene al menos un tatuaje, frente al 27% de los hombres. La diferencia también se observa al analizar los grupos etarios. Los tatuajes son particularmente frecuentes entre los adultos de 18 a 49 años, donde los porcentajes superan el 40%. Estos datos permiten dimensionar hasta qué punto la práctica se volvió habitual en las últimas décadas y ayudan a entender por qué la presencia o ausencia de tatuajes no debería utilizarse como una etiqueta para definir a una persona.
Qué puede decir realmente la psicología
El estudio de Sophia Carter encontró una diferencia relacionada con el neuroticismo entre las personas tatuadas y aquellas que no tenían tatuajes. Sin embargo, ese dato debe interpretarse dentro del contexto de la investigación y de las características de las personas que participaron de ella. No tener tatuajes no significa necesariamente ser más ansioso, inseguro o sensible al estrés. Del mismo modo, tenerlos no implica presentar un determinado tipo de personalidad. La psicología estudia patrones y asociaciones entre distintos comportamientos y características, pero una sola elección estética no alcanza para explicar la personalidad completa de un individuo.
Una elección personal que no debería convertirse en una etiqueta
La relación entre los tatuajes y la personalidad continúa siendo un tema de interés para la psicología. La investigación analizada aporta una diferencia concreta respecto del neuroticismo, pero también pone sobre la mesa la importancia de evitar estereotipos. En una sociedad donde los tatuajes son cada vez más frecuentes, tanto llevarlos como decidir no hacerlo puede formar parte de una elección estrictamente personal. La personalidad, en cambio, es mucho más compleja y está atravesada por múltiples características y experiencias que no pueden determinarse únicamente por la apariencia física.
Fuente: BAE Negocios.





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