En ese contexto comenzaron a circular con fuerza las supuestas predicciones de Don Orione. Algunas publicaciones de aquel año ya relacionaban esas profecías con la persecución religiosa, la violencia y la destrucción de iglesias. Un trabajo académico sobre la prensa de 1955 registra, por ejemplo, que La Revista publicó el 8 de julio de ese año referencias a las supuestas predicciones.
Esto es importante porque muestra que la tradición no apareció décadas después de los acontecimientos. Ya circulaba públicamente durante 1955. Pero tampoco demuestra que Don Orione hubiera escrito personalmente esas frases.
Las otras profecías
La tradición terminó agrupando diez grandes predicciones, las primeras fueron relacionadas con acontecimientos ocurridos durante y después de 1955. Una de ellas anunciaba la quema de iglesias, interpretada posteriormente como una referencia a los incendios de templos de Buenos Aires de aquel año.
Otra afirmaba que “el dictador” no moriría en la revolución, frase que los intérpretes identificaron con Perón y su supervivencia política después del golpe de 1955. También se atribuye a Don Orione una advertencia según la cual un golpe de Estado no solucionaría los problemas argentinos, seguida por la llegada de una serie de gobiernos “anodinos”.
Más adelante aparecen otras predicciones que sus seguidores relacionaron con hechos posteriores:
Córdoba se convertiría en un “hervidero”, asociado al Cordobazo de 1969. El “caudillo” regresaría, interpretado como una referencia al retorno de Perón. “Ríos de sangre” correrían en la Argentina, frase vinculada posteriormente con los períodos de violencia política del país.
Estas interpretaciones forman parte de la tradición alrededor de Don Orione, aunque la documentación disponible no permite otorgar a todas el mismo grado de certeza histórica.
Las tres que todavía quedan abiertas
Después de esas interpretaciones quedan tres predicciones especialmente llamativas. La primera sostiene que la bandera argentina dejará de flamear durante dos días en la Casa Rosada. La segunda anuncia que llegará la paz cuando gobierne durante muchos años un “hombre del norte” y católico. Y la tercera es la que más llamó la atención durante décadas:
Un presidente será colgado en Plaza de Mayo.
Esta última continúa sin un acontecimiento histórico que pueda identificarse claramente con ella. Pero hay un dato todavía más llamativo.
“Don Orione nunca dijo eso”
Dentro de la investigación de Giustozzi aparece el testimonio de Mario Pedro Seijo, quien habría consultado a integrantes de la congregación sobre las profecías. Según ese relato, cuando Seijo mencionó que “el presidente sería colgado en la plaza”, recibió una respuesta contundente de un superior orionita: “Esto último es falso, Don Orione nunca dijo eso”.
Si ese testimonio es correcto, la frase que se convirtió en la parte más famosa de la profecía podría ser una incorporación posterior a la tradición. Y eso cambia completamente la historia.
Porque una cosa es preguntarse ¿Cuándo se cumplirá la profecía del presidente colgado?
Y otra, mucho más interesante desde el punto de vista histórico: ¿Don Orione realmente predijo que un presidente sería colgado en Plaza de Mayo?
Una profecía todavía sin desenlace
Los seguidores de Don Orione consideran que varias de sus predicciones se cumplieron. Sus detractores sostienen que muchas fueron reinterpretadas después de que ocurrieran determinados acontecimientos.
La propia investigación realizada desde el ámbito orionita se ubica en una posición más cautelosa: admite que Don Orione realizó algunas predicciones, pero advierte que la mayor parte del material argentino llegó mediante tradición oral y que las versiones fueron modificándose con el tiempo.
Por eso, la profecía del presidente colgado conserva una particularidad que ninguna de las anteriores tiene. No se puede señalar un acontecimiento histórico como su cumplimiento. Y tampoco existe un manuscrito de Don Orione que permita comprobar que la frase fue pronunciada exactamente como hoy se repite.
La profecía, entonces, queda suspendida entre la historia y la tradición. “Un presidente será colgado en Plaza de Mayo”.
Una frase que atraviesa generaciones, que fue reinterpretada en distintos momentos de la Argentina y que todavía conserva una pregunta sin respuesta:
¿Es una profecía que aún no se cumplió o una frase que fue transformándose con el paso del tiempo hasta convertirse en profecía?
Por ahora, el misterio sigue abierto.
Fuente: Perfil.



















