"El guerrear en Oriente sin descanso dará la pauta del final de finales. El hombre se mirará al espejo y querrá morir".

No es la única. Otra sentencia:

"Oriente sangra, su sangre sangrará a Occidente. Será en el fuego".

Como si esto no fuera suficiente, en los últimos días también se han viralizado las declaraciones que en vida ofreció Pedro Romaniuk, uno de los discípulos más cercanos de Parravicini. Fallecido en 2009, sus palabras resurgen hoy con una fuerza inquietante:

Romaniuk aseguraba haber recibido directamente de Parravicini una advertencia aún más impactante: América Latina —especialmente el Cono Sur— se convertiría en refugio de la humanidad tras el conflicto.

"Argentina, junto con Chile, Uruguay, Paraguay y Brasil, no dará bombas al hemisferio norte, sino alimento y agua. Vendrán cientos de millones de personas. Será faro de luz en el mundo".

En varias de sus psicografías, Parravicini describe a Argentina como “la Samaritana del mundo”: la tierra destinada a acoger a los supervivientes de una gran catástrofe, un territorio que debía permanecer preparado para sostener a la humanidad en su momento más crítico.

Si se considera la precisión con la que otras psicografías han sido interpretadas —como los atentados del 11S, la llegada de Fidel Castro al poder, la fecundación in vitro o el viaje de la perrita Laika al espacio—, resulta inevitable preguntarse si estas advertencias sobre Medio Oriente y una posible guerra global forman parte de un escenario que apenas comienza a revelarse.

Fuente: El Gráfico.