Leche y yogur
Banana
Frutos secos, especialmente almendras y nueces
Avena
Huevos
Carne
Cereales integrales
Soja
También los alimentos que contienen magnesio y potasio, minerales que ayudan a relajar los músculos y reducir el estrés, son beneficiosos. Las verduras de hoja verde, semillas y legumbres son importantes. Otro punto importante es elegir comidas livianas durante la noche. Alimentos simples con bajo contenido graso y fáciles de digerir, permiten que el organismo no tenga que gastar energía en la digestión mientras intenta descansar. Además, mantener horarios regulares de comida también contribuye a estabilizar el hambre, lo que facilita conciliar el sueño más rápido y sostenerlo durante toda la noche.
Alimentos que hay que evitar para poder dormir bien
Así como hay alimentos que ayudan, también existen otros que pueden perjudicar seriamente la calidad del descanso. El principal problema radica en los productos ultraprocesados, que suelen contener altos niveles de azúcares, grasas saturadas y aditivos.
Investigaciones recientes demostraron que existe una relación inversa y una influencia recíproca entre el sueño y la dieta, donde la calidad del descanso condiciona las decisiones alimentarias. Se debe a que dormir mal y tener una mala calidad de sueño lleva a una mayor sensación de hambre y también a subir de peso, lo que se consume impacta en la profundidad y duración del sueño.
Según el estudio sueco, este tipo de alimentación no solo genera digestiones más pesadas, sino que también afecta la estructura del sueño profundo. La persona puede dormir las mismas horas, pero no descansar de manera efectiva.
Entre los alimentos que conviene evitar antes de dormir se destacan:
Comida rápida (hamburguesas, frituras, snacks)
Bebidas azucaradas
Productos con alto contenido de harinas refinadas
Dulces y postres industriales
Cafeína (presente en café, té, bebidas energéticas y algunos chocolates)
La cafeína es uno de los principales enemigos del sueño, porque actúa como estimulante del sistema nervioso. También es recomendable moderar el consumo de alcohol. Aunque muchas personas creen que ayuda a dormir, en realidad interfiere con las fases profundas del sueño, generando despertares nocturnos y una menor recuperación. Las comidas abundantes o muy pesadas antes de acostarse pueden generar malestar digestivo, lo que dificulta conciliar el sueño y aumenta la probabilidad de interrupciones durante la noche.
Fuente: Ámbito.


















