
Un bufete británico que emplea inteligencia artificial para elaborar demandas obtuvo una victoria judicial que podría marcar un antes y un después en la aplicación de esta tecnología en el ámbito legal. El caso llamó la atención porque gran parte del trabajo previo al litigio fue realizado por sistemas de IA desarrollados por Garfield AI, una firma que en 2025 recibió la autorización de la Autoridad de Regulación de Abogados (SRA), el organismo que supervisa la profesión en Inglaterra y Gales.


















