En paralelo, la cuenta financiera aportó dólares adicionales. Varias provincias y empresas aprovecharon la mejora en las condiciones internacionales para emitir deuda en el exterior, generando un flujo extraordinario de divisas que reforzó la oferta en el mercado oficial. Este factor tuvo un impacto puntual pero relevante en el equilibrio cambiario del mes.

Un tercer elemento clave fue el endurecimiento monetario y el atractivo del carry trade. El Tesoro logró renovaciones de deuda por encima del 100% en sus últimas licitaciones, lo que presionó al alza las tasas en pesos y estimuló el desarme de posiciones dolarizadas para capturar rendimientos en moneda local. Ese movimiento financiero amplificó la oferta en el MULC y consolidó la tendencia bajista.

Por último, el contexto internacional también jugó a favor. La debilidad global del dólar y la suba en el precio del oro fortalecieron el valor de los activos que integran las reservas, mientras que la apreciación real del peso —según el TCRM del BCRA— reflejó que la baja no fue solo nominal. La combinación de factores comerciales, financieros y monetarios configuró así un escenario de “pax cambiaria” durante febrero, aunque con interrogantes abiertos hacia adelante.

Fuente: Ámbito.