
Cómo es el eclipse lunar que se podrá ver este jueves

A solo dos semanas del eclipse total de sol que maravilló a Europa, un nuevo fenómeno astronómico podrá disfrutarse de principio a fin desde la Argentina: entre la noche del jueves 27 y la madrugada del viernes 28 de agosto, seremos testigos de un eclipse parcial de Luna, un evento en el que la Tierra se ubicará entre el Sol y nuestro satélite y proyectará su sombra sobre casi todo el disco lunar.
A diferencia de lo ocurrido el 12 de agosto, que únicamente pudo verse en su totalidad desde una franja determinada del planeta, este eclipse lunar profundo tendrá visibilidad en todo nuestro país.
Además, como la mirada estará dirigida hacia la Luna y no hacia el disco solar, podrá contemplarse sin filtros, anteojos especiales ni protección ocular.
A qué hora se verá el eclipse lunar en Argentina
El evento astronómico comenzará a las 22.24 del jueves, cuando la Luna ingrese en la penumbra, la región exterior y más tenue de la sombra de la Tierra. Durante esa etapa, la pérdida de brillo será tan sutil que podría pasar inadvertida para la mayoría de los observadores.
La transformación más evidente empezará a las 23.34, con el ingreso del disco lunar en la umbra, momento en el que la Tierra bloquea directamente la luz del Sol y su sombra avanza sobre la superficie de la luna hasta alcanzar el máximo a la 1.13 del viernes, cuando solo quedará iluminado un borde estrecho.
Luego, la sombra comenzará a retirarse y la fase parcial terminará a las 2.52. La Luna permanecerá dentro de la penumbra hasta las 4.01, hora en la que concluirá el eclipse, aunque esa etapa final también será difícil de distinguir a simple vista.
En total, la fase parcial se extenderá durante 3 horas y 18 minutos, mientras que el proceso completo, incluidas las etapas penumbrales, durará aproximadamente 5 horas y 38 minutos. Quienes no quieran seguir la secuencia completa podrán concentrar la observación alrededor de la 1.13, cuando la sombra terrestre alcanzará su máxima extensión sobre la Luna.
La NASA confirmó que cerca del 93% del diámetro lunar estará dentro de la umbra, mientras que el Estudio de Visualización Científica de la agencia calcula que la sombra abarcará el 96,3% del disco. La diferencia se debe a que el primer porcentaje toma como referencia el diámetro y el segundo expresa el área de la superficie visible.
Desde dónde se podrá observar mejor en Argentina
Según el Planetario Galileo Galilei, todas las fases serán visibles desde el territorio argentino y la Luna se mantendrá a buena altura sobre el horizonte durante el desarrollo del eclipse. En Buenos Aires, por ejemplo, estará a casi 60 grados de altura cuando empiece la etapa parcial, una posición que permitirá seguir el avance de la sombra incluso desde zonas urbanas.
Como no existe una franja geográfica privilegiada dentro del país, las condiciones meteorológicas serán el factor decisivo. Cualquier patio, terraza, plaza o espacio abierto con una vista despejada de la Luna servirá para observarlo, aunque conviene evitar zonas luminosas. Alejarse de la contaminación lumínica puede mejorar el contraste y facilitar la adaptación a la oscuridad, pero no será necesario salir de la ciudad.
El eclipse podrá disfrutarse a simple vista y sin ningún tipo de protección, tal como explica la NASA para todos los eclipses lunares. Quienes tengan a disposición binoculares podrán seguir con mayor precisión el borde curvo de la sombra terrestre, mientras que un telescopio pequeño revelará cómo el oscurecimiento avanza sobre los cráteres y otras formaciones de la superficie lunar.
Por qué una parte de la Luna podría verse roja
Los eclipses lunares ocurren durante la Luna llena, cuando la Tierra se encuentra entre el Sol y su satélite. Sin embargo, como la órbita lunar está inclinada alrededor de cinco grados respecto del plano en el que nuestro planeta gira alrededor del Sol, esa alineación no se produce todos los meses.
Cuando la Luna entra en la umbra, la Tierra bloquea la luz solar directa. Una parte de esa luz logra atravesar la atmósfera terrestre, donde los tonos azules y violetas se dispersan con mayor facilidad, mientras que las longitudes de onda rojizas y anaranjadas continúan su recorrido hasta la superficie lunar. Se trata del mismo proceso que da sus colores característicos a los amaneceres y los atardeceres.
Durante el máximo, la región cubierta por la umbra podría adquirir una tonalidad cobriza o rojiza, mientras el borde situado fuera de la sombra conservará el brillo de la luz solar directa. El color final dependerá de la cantidad de polvo, humo, nubes y otras partículas presentes en la atmósfera terrestre, por lo que no es posible anticipar su intensidad.
Fuente: TN.





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