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Qué cambia para los adolescentes de 14 y 15 años con la nueva Ley Penal Juvenil ya vigente

La norma baja de 16 a 14 años la edad de imputabilidad y establece penas alternativas, prisión efectiva para delitos graves y un máximo de 15 años.
PolíticaHace 1 hora
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La nueva Ley de Responsabilidad Penal Juvenil amplía el universo de adolescentes que pueden enfrentar un proceso penal.

Desde las 0 de este sábado 5 de septiembre entra en vigencia el nuevo Régimen de Responsabilidad Penal Juvenil, que modifica las reglas para los adolescentes que cometen delitos en la Argentina. La principal modificación consiste en la baja de la edad de imputabilidad de 16 a 14 años, por lo que quienes tengan 14 o 15 años podrán ser imputados, procesados y, en determinados casos, condenados penalmente.

La medida surge de la Ley 27.801, que el Congreso sancionó en febrero y que el Poder Ejecutivo publicó en el Boletín Oficial el 9 de marzo. El artículo 52 estableció que la norma comenzaría a regir 180 días después de su publicación, plazo que se cumple este sábado. La nueva legislación reemplaza el régimen que establecían las leyes 22.278 y 22.803, vigentes desde 1980, y establece un sistema específico de responsabilidad penal para adolescentes de entre 14 y 18 años.

El cambio genera cuestionamientos dentro de sectores de la Justicia que trabajan con menores. Funcionarios judiciales estimaron que la modificación podría provocar hasta un 80% más de causas penales, mientras que en la provincia de Buenos Aires la Comisión del Fuero de Responsabilidad Juvenil del Colegio de Magistrados y Funcionarios bonaerenses proyecta un incremento de entre 40% y 60%. 

Qué cambia con la nueva Ley Penal Juvenil

Hasta este viernes, los menores de 16 años no podían recibir una condena penal, aunque los jueces podían disponer medidas que restringieran su libertad. Con la nueva normativa, los adolescentes de 14 y 15 años quedan dentro del régimen penal juvenil. Si la Justicia los imputa por un delito, pueden atravesar un proceso que incluye medidas de prueba como pericias sobre celulares, análisis de armas, informes médicos, estudios de huellas y otras diligencias judiciales. La ley establece diferentes respuestas según la gravedad del delito.

Cuando el hecho contempla una pena de hasta tres años de prisión, el tribunal no puede imponer cárcel efectiva. En esos casos puede recurrir a sanciones alternativas, como amonestaciones, asistencia a programas educativos, prohibición de contacto con la víctima, trabajos comunitarios o monitoreo electrónico. La normativa también modifica el régimen para los adolescentes de 16 y 17 años, ya que amplía el universo de delitos por los que pueden recibir una condena penal. 

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Cuándo puede aplicarse prisión

La prisión queda reservada principalmente para los delitos de mayor gravedad. Cuando el delito contempla una pena superior a tres años y de hasta diez años, el tribunal puede reemplazar la prisión por sanciones alternativas si se cumplen determinadas condiciones. Entre ellas aparecen que el hecho no haya provocado la muerte de la víctima ni una violencia física o psíquica grave, que el adolescente no tenga condenas anteriores ni otros procesos firmes en trámite y que exista un dictamen pericial favorable.

También deben intervenir el fiscal y la víctima antes de que el tribunal tome una decisión. En los delitos más graves, en cambio, la Justicia puede imponer una condena de prisión efectiva. La nueva ley fija un máximo de 15 años de prisión para los adolescentes y prohíbe la aplicación de prisión perpetua, incluso cuando el Código Penal contemple penas mayores para una persona adulta. 

Qué delitos cometen con mayor frecuencia los menores

Los datos citados en el material muestran que los delitos contra la propiedad concentran la mayor parte de las investigaciones. Durante 2025, la Justicia nacional investigó 2.005 hechos, de los cuales el 81% correspondió a delitos contra la propiedad, principalmente robos. Los delitos sexuales también aparecen entre los principales tipos de hechos investigados. En el caso de los delitos contra las personas, la Justicia investigó, entre otros hechos, 10 casos de homicidio con menores involucrados.

En la provincia de Buenos Aires, la Procuración registró en 2025 1.857 procesos penales juveniles, con 1.828 menores imputados. A nivel nacional, la Base General de Datos de Niños, Niñas y Adolescentes de la Corte Suprema registró 1.753 causas penales durante 2025. De ese total, 802 involucraron a menores de hasta 15 años, es decir, personas que hasta ahora permanecían fuera del régimen de imputabilidad penal. Además, 1.193 menores fueron imputados por primera vez y 407 llegaron a ser juzgados por un tribunal de menores

El impacto que anticipa la Justicia

La entrada en vigencia de la ley genera preocupación en fiscalías y juzgados especializados porque la incorporación de los adolescentes de 14 y 15 años puede ampliar de manera considerable la cantidad de expedientes. Las proyecciones difieren según el ámbito. Funcionarios judiciales consultados por calcularon que el aumento podría llegar al 80%, mientras que la Comisión del Fuero de Responsabilidad Juvenil bonaerense estimó un incremento de entre 40% y 60% en la provincia.

El nuevo escenario también implica una mayor demanda sobre fiscalías, juzgados, equipos interdisciplinarios, peritos y establecimientos especializados. Los cuestionamientos no se concentran únicamente en la cantidad de causas. Desde sectores de la Justicia también plantearon que la reforma no resuelve por sí sola cuestiones vinculadas con la prevención, como el acceso a la educación, la contención social y las condiciones familiares de los adolescentes. 

Nuevos institutos y programas de reinserción

La ley contempla la creación de institutos especializados para adolescentes y establece la incorporación de personal capacitado en infancia y adolescencia. También dispone programas educativos, laborales y recreativos, con el objetivo de favorecer la reinserción social de los jóvenes que reciban una sanción.

El nuevo esquema busca así combinar la responsabilidad penal con medidas destinadas a evitar la reincidencia y promover la resocialización. Hasta ahora, cuando un menor de 16 años quedaba involucrado en un delito, los jueces podían disponer "medidas de seguridad restrictivas de la libertad". Estas medidas podían implicar el alojamiento en un centro especializado por un plazo máximo de un año, sin que existiera una condena penal.

Los establecimientos de detención dependen de las provincias, que tienen a su cargo su creación y administración. El Ministerio de Justicia de la Nación firmó convenios con provincias como Mendoza, La Pampa y Salta para desarrollar una plataforma destinada al registro de supervisores y avanzar con capacitaciones vinculadas con la nueva normativa. 

De una propuesta de 13 años al límite de 14

La reforma que finalmente aprobó el Congreso también modificó la propuesta original del Gobierno. El proyecto que el Ministerio de Seguridad presentó en 2024 planteaba bajar la edad de imputabilidad hasta los 13 años. El texto que consiguió respaldo legislativo fijó finalmente el límite en 14 años. Con la entrada en vigencia de la Ley 27.801, Argentina abandona el esquema que durante décadas estableció los 16 años como edad mínima de responsabilidad penal y comienza una nueva etapa para el sistema de justicia juvenil. 

El desafío para la Justicia será procesar el nuevo universo de causas, mientras que la ley también obliga al Estado a desarrollar instituciones y programas específicos para garantizar la educación, la capacitación y la reinserción de los adolescentes.

Fuente: BAE Negocios.

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