
El festival recuperó su formato original de un día, que hizo vibrar a más de 30 mil personas en la fusión de ritmo y sentimiento.

Hablar de Cosquín Rock es hablar de identidad. Desde hace más de dos décadas, el festival se convirtió en el termómetro cultural de la Argentina y en un faro para toda la región. No es solo un evento: es un ritual de verano donde conviven generaciones, géneros y estéticas, con las montañas como testigo y la música como lenguaje común.















