
La banda se presentó con entradas agotadas en el estadio de Belgrano y brindó un recital de casi tres horas.

Hablar de Cosquín Rock es hablar de identidad. Desde hace más de dos décadas, el festival se convirtió en el termómetro cultural de la Argentina y en un faro para toda la región. No es solo un evento: es un ritual de verano donde conviven generaciones, géneros y estéticas, con las montañas como testigo y la música como lenguaje común.















