
La contaminación lumínica global aumentó un 16% en nueve año

Un estudio publicado en Nature revela que la contaminación lumínica global aumentó un 16% en apenas nueve años, superando incluso el crecimiento de la población mundial. Este incremento se debe a un 34% de aumento en algunas zonas, compensado por una reducción del 18% en otras áreas que experimentaron oscurecimiento.
La investigación, liderada por la Universidad de Connecticut con participación de la NASA y el Centro Helmholtz de Geociencias GFZ de Alemania, utilizó 1,16 millones de imágenes satelitales nocturnas para elaborar mapas que muestran la dinámica y volatilidad de la huella lumínica humana.
Un fenómeno heterogéneo
Los resultados demuestran que la contaminación lumínica no crece de manera uniforme:
- 51% del área estudiada mostró cambios graduales vinculados al desarrollo económico y la transición hacia tecnologías LED.
- 20% de las zonas sufrió cambios abruptos por apagones, conflictos sociales o fluctuaciones energéticas.
- 35% de los territorios experimentó ambos tipos de variaciones. Solo las regiones deshabitadas o con desarrollo muy limitado, como reservas naturales y desiertos remotos, mantuvieron condiciones lumínicas estables.
El rol de la tecnología LED
La adopción de luces LED ha permitido reducir la luminosidad en áreas que las implementaron. En Europa, países como España, Francia, Reino Unido y Países Bajos lograron una disminución promedio del 25%. También se observaron reducciones en la Costa Este y el Medio Oeste de Estados Unidos.
Este cambio tecnológico demuestra que las políticas públicas y las innovaciones energéticas pueden tener un impacto positivo en la reducción de la contaminación lumínica.
Consecuencias ambientales y sociales
La contaminación lumínica afecta directamente a la biodiversidad y la salud humana. La luz artificial altera los ciclos de sueño, desorienta a especies nocturnas y modifica los patrones de migración de aves e insectos. Sin embargo, sigue siendo un problema poco percibido por la sociedad, ya que la luz artificial se asocia con seguridad y progreso.
La investigadora Alicia Pelegrina, del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), destacó que el estudio es “sólido y de gran calidad” y que advierte sobre la necesidad de tratar la contaminación lumínica como un fenómeno heterogéneo en espacio y tiempo. Además, subrayó que este tipo de investigaciones son valiosas para diagnosticar la situación y orientar decisiones políticas.
La contaminación lumínica es un problema ambiental global que crece de manera desigual y dinámica. Aunque la tecnología LED ha demostrado ser una herramienta eficaz para reducir el brillo en las ciudades, el desafío sigue siendo generar conciencia social y aplicar políticas que reconozcan la luz artificial como un agente contaminante.
Fuente: Medio Ambiente.




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