
Mística y misterio en Mendoza

Tal como sucede en los cenotes de México, en nuestro país ocurre un fenómeno similar y tan sorprendente que deja boquiabiertos a todo aquel que se acerca a observarlo. Se trata del Pozo de las Ánimas, dos enormes depresiones llamados dolinas que se conformaron como consecuencia de la erosión de aguas subterráneas.

Este hecho dio origen a dos grandes cavidades circulares cubiertas por agua verde-turquesa, que tienen cerca de 200 metros de diámetro. Las mismas están rodeadas por laderas ubicadas a 90 metros de altura aproximadamente, desde donde se puede contemplar este paisaje y tomar unas increíbles fotografías.
Para llegar hasta aquí, es necesario viajar unos 58 kilómetros desde Malargüe (Mendoza) hasta llegar al Valle de los Molles, cerca del arroyo Las Amarillas. El ingreso es gratuito y si bien se lo puede visitar durante todo el año, se recomienda ir durante el verano porque en invierno se cubre de nieve y no se puede apreciar completamente el color del agua.

La zona en donde está el Pozo de las Ánimas es muy ventosa y se escucha constantemente el silbido del viento. Sin embargo, según cuenta la leyenda, ese sonido corresponde al grito de las almas en pena que vagan por aquí. Se dice que, antiguamente, un pueblo ubicado del lado chileno estaba persiguiendo a un pequeño número de personas de la zona de Los Molles. Se hizo de noche y quienes eran buscados, de repente dejaron de escuchar a sus enemigos. Al otro día regresaron al lugar de los hechos y se encontraron con una gran sorpresa: se habían formado dos enormes pozos con agua y allí se encontraban los cuerpos de sus perseguidores. Es por eso que veneraron esta formación que les había salvado la vida y lo llamaron “lugar en el que lloran las ánimas (almas)”.
Es por eso que si te atraen las rarezas que son producidas por la naturaleza, tenés que conocer el Pozo de las Ánimas, un lugar lleno de mística y misterio en Mendoza.






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