La pandemia incrementó la contaminación de plástico descartable

Medio Ambiente 17 de abril de 2021
Las medidas de control para detener la producción y uso de este controvertido material se han visto frenados por la falsa idea de que plastificar es proteger, cuando en realidad es exactamente lo contrario.
plastico
El coronavirus puede sobrevivir en superficies de plástico hasta 72 horas y sólo 24 en superficies de cartón.

La industria del plástico lleva meses intentado aprovechar las especiales circunstancias provocadas por la pandemia del coronavirus para ofrecerse como solución ante el riesgo de contagio. Así lo afirma la ONU en un contundente comunicado publicado hace una semana en su portal de noticias.

Según esta reseña en las primeras semanas de la pandemia, hace ahora un año, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (HHS, por su sigla en inglés) recibió una carta de la Asociación de la Industria del Plástico solicitando “un anuncio público del Departamento elogiando los beneficios para la salud y la seguridad de los plásticos de un solo uso y posicionándose en contra de las prohibiciones de este tipo de material”.

Para desgracia de los solicitantes, la carta llegó al HHS una semana después de que se publicara un estudio revisado que demostraba que el coronavirus “puede sobrevivir en superficies de plástico hasta 72 horas, en comparación con hasta 24 horas en superficies de cartón”. Intento fallido. Sin embargo los resultados del citado estudio no han amedrentado a un sector que ha visto en la pandemia un tablón al que agarrarse en pleno naufragio de sus perspectivas de futuro.

Aunque todos sabemos que es mucho más seguro lavarse las manos regularmente que usar guantes de plástico, lo cierto es que su uso se ha disparado en todo el mundo. Como el de las mascarillas. Según la noticia de la ONU, en base al uso de estos equipos de protección individual (EPI) en Italia, cada mes se estarían desechando en todo el mundo 129.000 millones de mascarillas y 65.000 millones de pares de guantes.

guantes

No es la primera vez que Naciones Unidas hace un llamamiento sobre el paso atrás que está suponiendo la pandemia en el intento de reducir y eliminar el plástico de un solo uso.

Una amenaza al desarrollo

En una nota de prensa publicada el verano pasado bajo el explícito título de "La marea de plástico causada por el COVID-19 también es un peligro para la economía y la naturaleza", la directora de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) afirmaba que "la contaminación por plásticos ya era una de las más grandes amenazas a nuestro planeta antes del coronavirus, pero el rápido aumento en su uso debido a la pandemia no ha hecho más que empeorar las cosas”.

Por ejemplo, en abril del año pasado, y en un desesperado intento por contener la propagación de la contaminación por COVID-19, California suspendió la prohibición de las bolsas de plástico. Del mismo modo el aumento de las compras on-line de productos de gran consumo, como ropa y alimentos, o de comida para llevar, la mayor de ellos envasados y envueltos en plástico de un solo uso, incrementó notablemente este tipo de residuos.

En Singapur, durante los dos meses de confinamiento que tuvo lugar el pasado verano los casi seis millones de residentes de la ciudad-estado generaron una tonelada y media adicional de residuos de plástico procedente de los envases y envoltorios de la comida para llevar.

Según la ONU, el problema del aumento de la contaminación por plástico de un solo uso exige medidas urgentes y globales, con la firma de tratados internacionales similares el Acuerdo de París para la reducción de emisiones de gases con efecto invernadero.

Una idea más que acertada pues por mucho que la UE apruebe normativas para prohibirlos como la que ha entrado en vigor este mismo año, si el resto del mundo sigue haciendo caso omiso a las recomendaciones será imposible avanzar hacia la solución de un problema que, no solo sigue, sino que se está agravando a raíz de la pandemia.

En ese sentido la pasada semana el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la oenegé Azul publicaban un informe conjunto en el que se destacaba que la contaminación por plástico supone uno de los mayores obstáculos para la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), “especialmente el primero, sobre la erradicación de la pobreza; el número 2 sobre el hambre cero; el 14 sobre la protección de los ecosistemas marinos; y el 16 sobre el acceso a la justicia para todos”.

Una opinión generalizada entre todos los expertos que participan en los programas de ayuda al desarrollo de la ONU y que ha llevado al relator especial del Consejo de Derechos Humanos, Marcos Orellana, ha afirmar de forma contundente que “la contaminación por plástico viola los derechos humanos”.

 Fuente: El Confidencial. 

Te puede interesar