Operarios de la Autoridad de Trenes de Tailandia, propietaria del terreno donde se encontraba la estatua alquilado por el hotel colindante, se llevaron la escultura de unos cinco metros con una grúa.
El estreno llegó con una acción inesperada: el artista se presentó con su piano en plena calle de Palermo, generando un momento único para quienes pasaban por la zona.