La historia del creador de Tubby 3, Tubby 4 y Graffiti, golosinas icónicas de los 80'

Para Saber 23 de julio de 2022
Francisco Bellotti tiene 92 años e inventó y perfeccionó más de 50 productos, muchos de los cuales se convirtieron en clásicos de aquella época.
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Las golosinas clásicas Tubby 3 y Tubby 4.

Francisco Bellotti nació hace 92 años en el partido bonaerense de Vicente López. Nunca se fue de allí. En su casa conserva las historias y los documentos que certifican sus creaciones: decenas de golosinas que se volvieron un clásico en los 80 y que, en su gran mayoría, ya no se comercializan.

Se recibió de químico industrial y se casó con Erilda, la mujer de su vida, a quien perdió hace poco tiempo. Con ella tuvo tres hijos (María Fernanda, Claudia y Gustavo).

S1lSY8SX7_720x0__1Francisco bellotti.

Una vida dedicada a la excelencia de los chocolates

El primer trabajo que recuerda fue en un laboratorio que ya no existe. Tenía 20 años. Ganó experiencia y abandonó la industria farmacéutica para pasarse a la gastronómica.

Fue gerente de Fanacoa y Bonafide. Hasta que lo convocó Bagley para ser el gerente de Desarrollo. Querían lanzar un nuevo producto a partir de la clásica oblea. Puntualmente, encontrar una cobertura para vestirla.

Bellotti viajó a Villa Mercedes, provincia de San Luis, para conocer la fábrica en donde se llevaban a cabo las golosinas de la marca. Después de probar, fallar, acertar y convencer al directorio, ideó la fórmula para la creación de dos productos que aún persisten en la memoria de los argentinos: Tubby 3 y Tubby 4.

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Un horno rotativo con 56 estaciones (moldes) que se abren y llenan con la mezcla. De allí sale un bloque de obleas. Se lo pasa por el enfriador y luego otra máquina la rellena con la crema de maní. Sobre ellos creó un baño de caramelo con leche y maní; otro con avellanas. Ambos recubiertos con chocolate.

Fueron lanzados por la marca en 1984 y se volvieron furor por un recordado comercial que inmortalizó un jingle pegadizo: “Yo soy un Tubby, que andaba solo en una ciudad pesada. Hasta que un día encontré a una Tubby y quiso que la acompañara”.

Trabajó 15 años con ellos. Iba en avión a San Luis a controlar la producción y volvía. Tenía su oficina en Buenos Aires. Bellotti fue también el autor intelectual de Graffiti, otra recordada golosina, y de los cambios en el clásico alfajor Blanco y Negro para su versión light y de las Sonrisas.

Luego estuvo cinco años en Havanna. Hizo algunos cambios ahí también. Su trabajo consistía en la conservación de los alfajores. Era el encargado de supervisar los envíos a Europa y otros países.

Con información de TN. 

   

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