Gracias Marcelo

De Rabona 17 de octubre de 2022 Por Guillermo Boris
Con la partida del muñeco, de River, no sólo perdemos a un gran técnico, sino a un referente.
Marcelo Gallardo
Gallardo culminó el ciclo más importante de la historia de River a nivel éxitos y a nivel logros.

La semana pasada quedará grabada en el corazón de todos los hinchas de River, pero en los futboleros en general. El anuncio que realizó Marcelo Gallardo de que no renovaría su contrato en el conjunto millonario, dejó una sensación de vacío muy grande en esa parcialidad, que aún hoy retumba y no se puede terminar de digerir.

Los ciclos llegan a su final y se terminan, eso lo sabemos todos; pero cuando algo se hace eterno y tan exitoso, da esa sensación de que nunca se va a acabar, o al menos, de que nadie quiere que ese día llegue. Cuando el muñeco lo anunció, desde ese día se empezó a realizar un análisis de todo lo vivido en estos ocho años y medio al frente del conjunto de Núñez. Desde aquel partido con Ferro hasta el de anoche que fue su despedida, sin lugar a dudas que la historia cambió, o al menos una parte de ella.

Gallardo culminó el ciclo más importante de la historia de River a nivel éxitos y a nivel logros, pero lo más importante, deja grabada una "idea”, que fácilmente podrán adaptar quienes vengan o quienes siempre estén en el River moderno, más allá de los títulos y demás. Gallardo no sólo le aplicó un gen competitivo a su River, sino que provocó eso especial de que todos los demás quisieran ganarle a su equipo o que siempre dieran un plus. Ese plus que siempre le sacó a los propios y que le valió reinventarse y reinventar planteles a lo largo de esta casi década exitosa.

El futbol argentino, en una época donde el “éxodo” de talentos en todas las áreas es una constante, que un tipo del calibre de Gallardo eligiera seguir quedándose en nuestro futbol, nos mejoraba y nos engrandecía. Sin dudas no será una tarea fácil para quien venga, sabemos que las comparaciones son odiosas y es una noticia que aún se trata de digerir. Pero de lo que estoy convencido, es de que River y el futbol argentino no serán los mismos sin Gallardo. Con sus defectos y virtudes, logró construir un proyecto a largo plazo que puede ser continuado y mejorado, algo que en Argentina es casi una quimera.

Por ello, solo queda desde esta columna agradecerle al muñeco, esperando que vuelva y que en esas lágrimas que se derramaron ayer, quede enclavada la idea que logró dejar, para que no solo la tomen los millonarios, sino para que la rieguen todos y de ahí germine un futbol criollo que sea previsible y cada vez mejor, donde no haya superposición de equipos y donde cada uno, con el estilo que quiere, construya su identidad de juego y que no se negocie ante nada. Salud Marcelo, no te olvidaremos, ya que, desde ahora, no hará falta nombrar tu apellido cuando se hable de vos y tu River.

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