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¿Qué resultados arrojó la prohibición de celulares en escuelas públicas de Florida?

En Orlando, las escuelas adoptaron un enfoque más severo que el impuesto por la nueva ley estatal. ¿Qué efectos tuvo en la concentración de los alumnos?

Sociedad 05 de noviembre de 2023
celular escuela
La prohibición ha hecho que el ambiente en Timber Creek sea más bucólico y carcelario a la vez.

Una tarde del mes pasado, cientos de estudiantes de la escuela secundaria Timber Creek de Orlando acudieron al extenso patio central del campus a pasar el rato y almorzar. Para los miembros de una generación demasiado conectada a internet, sus actividades eran decididamente analógicas. Decenas estaban sentados en pequeños grupos, charlando animadamente entre sí. Otros jugaban al pickleball en canchas improvisadas a la hora del almuerzo. No había ni un teléfono celular a la vista, y no era casualidad. En mayo, Florida aprobó una ley que obliga a los distritos escolares a imponer normas que prohíban a los alumnos utilizar el teléfono celular durante las horas de clase. Este otoño, el distrito de escuelas públicas del condado de Orange —distrito al que pertenece la secundaria Timber Creek— fueron aún más lejos, y prohibieron a los alumnos el uso de teléfonos durante toda la jornada escolar.

En entrevistas, una decena de padres y alumnos del condado de Orange dijeron en su totalidad que apoyaban las normas de no utilizar el teléfono durante las clases. Pero se oponían a la prohibición más estricta de su distrito, que dura todo el día. Los padres dijeron que sus hijos deberían poder contactarse directamente con ellos durante las horas libres, mientras que los alumnos calificaron la prohibición de jornada completa como injusta e infantilizante. “Esperan que seamos responsables de nuestras propias decisiones”, dijo Sophia Ferrara, alumna del último año en Timber Creek, que necesita utilizar dispositivos móviles en los periodos libres para tomar clases universitarias por internet. Pero luego nos quitan la posibilidad de elegir y de aprender a ser responsables.

Al igual que muchos padres exasperados, las escuelas públicas de todo Estados Unidos están adoptando medidas cada vez más drásticas en un intento de apartar a los jóvenes de sus teléfonos. Los legisladores y los líderes de los distritos argumentan que se necesitan restricciones más severas pues el uso desenfrenado de las redes sociales durante las clases amenaza la educación, el bienestar y la seguridad física de los alumnos.

En algunos centros, los jóvenes han planeado y filmado agresiones a compañeros y luego han subido los vídeos a plataformas como TikTok e Instagram. Profesores y directores advierten que las aplicaciones sociales como Snapchat también se han convertido en una gran distracción, que lleva a algunos alumnos a seguir enviando mensajes a sus amigos durante la clase. Como resultado, muchos distritos —entre ellos, South Portland, Maine, y Charlottesville City, Virginia— han prohibido individualmente el uso del teléfono celular a los alumnos durante todo el día. Ahora Florida ha instituido una medida restrictiva más amplia y de ámbito estatal.

Las normas más restrictivas sobre los teléfonos celulares en las escuelas podrían tener ventajas, como aumentar la concentración de los estudiantes en el aprendizaje. Pero también podrían aumentar la vigilancia a los alumnos o dificultar que los adolescentes se comuniquen con responsabilidades familiares o trabajos extraescolares que son cruciales para ellos. No está claro cuántas otras escuelas prohíben el uso del celular a sus alumnos. Las estadísticas del Departamento de Educación de EE.UU., publicadas en 2021, informaban que alrededor del 77 por ciento de los centros de enseñanza prohibían el uso del teléfono en horario escolar cuando no estaba relacionado con temas académicos.

Las nuevas normas de este otoño en las escuelas públicas del condado de Orange, el octavo sistema escolar más grande del país, muestran cómo —y por qué— algunos distritos están intensificando sus medidas severas contra los celulares. Durante la pandemia, dicen los docentes del condado de Orange, el apego de muchos estudiantes a sus teléfonos pareció profundizarse. Rara vez levantaban la vista de sus celulares cuando caminaban por los pasillos de la escuela. Algunos adolescentes filmaban a escondidas a sus compañeros y difundían los videos en aplicaciones como Snapchat.

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La prohibición ha hecho que el ambiente en Timber Creek sea más bucólico y carcelario a la vez

Wasko dijo que ahora los alumnos hacen contacto visual y responden cuando les saluda. Los profesores dijeron que los alumnos parecían más participativos en clase. “Me encanta”, dijo Nikita McCaskill, profesora de civismo en Timber Creek. “Los alumnos son más conversadores y más colaboradores”. Algunos alumnos dijeron que la prohibición había hecho que la interacción con sus compañeros fuera más auténtica. “Ahora la gente no puede decir: Ay, mírame en Instagram. Eso es lo que soy’”, dijo Peyton Stanley, alumna de último año en Timber Creek. “Ha ayudado a la gente a ser quienes son —en lugar de quienes son online— en la escuela”.

Stanley añadió que la prohibición también le parecía problemática, y dijo que se sentiría más segura en la escuela si pudiera llevar el celular en el bolsillo y enviar un mensaje de texto a su madre inmediatamente en caso sea necesario. Otros alumnos dijeron que la escuela parecía más como una prisión. Para llamar a sus padres, señalaron, deben ir ahora a la recepción y pedir permiso para utilizar el teléfono. También se ha intensificado la vigilancia. Para hacer cumplir la regla, Lyle Lake, agente de seguridad de Timber Creek, patrulla ahora durante la hora del almuerzo en un carrito de golf, atrapando a los alumnos que la infringen y conduciéndolos a la recepción, donde deben colocar sus teléfonos en un armario cerrado con llave durante el resto de la jornada escolar. “Suelo acabar con un carrito lleno de alumnos”, dijo Lake, sentado al volante de un carrito de golf Yamaha negro durante la hora de comer, “porque recojo más de camino a la oficina”.

Lake dijo que también vigilaba las grabaciones de las cámaras de seguridad de la escuela en busca de alumnos que usan teléfonos celulares en los pasillos y otros espacios. Los alumnos que lo hagan pueden ser expulsados de clase. Los reincidentes pueden ser suspendidos. Aún no se sabe si los posibles beneficios de prohibir los teléfonos celulares compensan los costos de coartar la limitada libertad de los estudiantes. Lo que está claro es que tales prohibiciones están alterando las normas académicas y sociales de una generación que ha sido criada con celulares.

Los estudiantes del condado de Orange calificaron la prohibición como un retroceso, y señalaron que ya no podrían valerse de sus teléfonos para consultar sus horarios al estar en la escuela, hacer fotos de sus proyectos en clases de arte, encontrar a sus amigos en el almuerzo, o incluso añadir los números de teléfono de nuevos compañeros a sus listas de contactos. “Imagina que el dispositivo que utilizas a diario para comunicarte con otras personas desaparece totalmente”, dijo Catalina, de 13 años, alumna de octavo grado de una escuela local (ella y su madre pidieron que no se utilizara su apellido por motivos de privacidad). “Me siento completamente aislada”.

Fuente: The New York Times.

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