Trata de personas: una cruda realidad que aún persiste

Para Saber 31 de julio de 2021
Configura un delito aberrante contra la libertad, la persona, y la integridad sexual, física y psíquica.
TRATA
Este crimen no reconoce fronteras y persiste con impunidad.

La trata de personas es una de las peores formas de menoscabo a los derechos humanos y afecta directamente a la dignidad del ser humano. Configura un delito aberrante contra la libertad, la persona, y la integridad sexual, física y psíquica y restringe las libertades fundamentales.

Este crimen es de difícil identificación, de rentabilidad semejante al narcotráfico y al contrabando de armas, no reconoce fronteras y persiste con impunidad. A nivel mundial, en 2018 fueron 148 países los que detectaron y denunciaron alrededor de 50.000 víctimas de trata de personas. Sin embargo, esos datos son solamente la punta del iceberg, ya que -debido a la difícil detección de ese delito- el número real de víctimas es mucho mayor. Las estimaciones de la OIT indican que la explotación sexual y laboral vulnera los derechos de 24,9 millones de personas en el mundo.

Ahora bien, debemos resaltar que las consecuencias -tanto físicas como psíquicas- sobre estas víctimas son enormes y brutales. No podemos soslayar que la mayoría de las personas víctimas de trata ya se encontraban anteriormente en una situación de vulnerabilidad crítica y que además experimentaron situaciones de abuso de poder, agresiones, uso de la fuerza, engaño, amenazas y humillaciones. Estas personas fueron cosificadas y reducidas a la servidumbre para cumplir los fines del tratante, carecen de un medio de vida propio y probablemente estén alejadas de su grupo familiar y redes afectivas.

Es por eso que resulta primordial avanzar con políticas públicas concretas que combatan de forma integral estas violaciones a los derechos humanos. El Estado debe ofrecer una respuesta rápida y eficiente a la asistencia de las víctimas de trata por medio de la oferta de todos los programas y servicios de asistencia económica, reinserción laboral, educativa o habitacional existentes, ya que la vulnerabilidad de las personas que son rescatadas de estas redes resulta evidente, y la demora en la adopción de medidas puede afectar derechos de la víctima de manera irreversible, generando así un daño irreparable.

Es vital que el respeto y la protección de todos los derechos humanos ocupe un lugar central en las medidas que se adopten para la prevención y la lucha contra la trata. Entre todos, debemos reivindicar la dignidad y el derecho a la libertad de las personas, para erradicar definitivamente este flagelo que atraviesa a toda la sociedad.

Fuente: Perfil.

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