
Tregua de Navidad
Jorge Luzuriaga
Era diciembre de 1914 y apenas transcurridos los primeros meses desde el inicio de la Primera Guerra Mundial, alemanes y aliados batallaban en los frentes de Bélgica y Francia. Desde sus trincheras, los soldados del imperio alemán y las tropas británicas intercambiaban disparos sobre una franja de tierra en la que camaradas heridos y muertos yacían esparcidos. Pero al llegar la Nochebuena, en varios puntos del Frente Occidental los alemanes colocaron árboles iluminados en los parapetos de las trincheras y los aliados se les unieron en un alto el fuego espontáneo: fue la conocida como Tregua Navidad de la Primera Guerra Mundial.
Cuando ese día de Nochebuena la Compañía A del Primero de Norfolk (británica) llegó a la zona de trincheras, en Flandes, Bélgica, reinaba una rara quietud. Mientras se preparaban para el combate, escucharon del lado alemán el canto de villancicos. Se rompió el silencio. A través de la niebla que los separaba de los enemigos, los británicos observan que los germanos decoraron sus trincheras y habían armado limitados árboles de Navidad.
Deciden acompañar el canto y, lentamente, llegó la mañana del 25. Al mediodía, la niebla se disipó, y fue cuando desde las trincheras alemanas se escuchó: "Vengan para acá, no les dispararemos". Al principio, un puñado se animó.
La sorpresa fue aún mayor para los británicos cuando los germanos, hablando en inglés, les deseaban una Feliz Navidad, mientras que les estrechaban sus manos.
Alguien apareció con una pelota de fútbol y terminaron jugando un partido en la misma tierra en la que continuaría el combate. Jugaron durante una hora, sin árbitro y con el suelo resbaloso por el hielo. Se respetaron las reglas convencionales, aunque el resultado era lo de menos, incluso los historiadores afirman que no contaban los goles, pero que por un rato se olvidaron de la guerra. La escena descrita no fue la única sino que, con matices, se repitió a lo largo del frente, algunas por horas y otras duraron hasta el Año Nuevo.

Fue una tregua espontánea, no oficial, condenada por los altos mandos, los que, según relatan los historiadores, llegaron a penar con el fusilamiento estos actos. Esta tregua quedó simbolizada a través de esculturas: una en Gran Bretaña, la que eterniza a dos soldados, uno inglés y otro alemán y en el medio, una pelota de fútbol. Se llama All together now.








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