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Fin del debate: ¿el alcohol hace que veas más linda a la gente?

Claramente es algo que sucede y más en un contexto de boliche. Una investigación devela el misterio.

Vanguardista 18 de octubre de 2023 Carlos Maciel
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¿Qué dice la ciencia?

Se dijo siempre que el alcohol nos hace ver a las personas más lindas de lo que son. Las comedias de televisión o las novelas rosas han contribuido a fomentar la idea de que los "ligues" de una noche parecen modelos a partir de la tercera copa, pero a la mañana siguiente no son tal. La desilusión, por supuesto, también vendría por su parte ya que, a fin de cuentas, él o ella también se encontraba bajo la influencia del vino o de la cerveza

Y es que la creencia generalizada sobre los efectos del alcohol es que la intoxicación hace que los demás parezcan más lindos. Sin embargo, y según esta investigación, ese fenómeno no se ha estudiado ni probado científicamente de forma sistemática. Es cierto que hay algún estudio científico anterior a este nuevo trabajo que ha tratado de explorar este terreno. Pero en estas investigaciones, los participantes se limitaban a evaluar el atractivo de otras personas sobrias y en estado de embriaguez basándose en fotos. Es el caso de un experimento realizado por la Universidad de Bristol, en Inglaterra, publicado en Oxford University Press, en 2015. En él, 40 estudiantes debían escoger entre la fotografía de la persona sobria junto la fotografía de la persona después de un trago. ¿El resultado? Elegían como más atractivas las fotografías de las personas cuando ya habían tomado una copa, y no cuando estaban sobrias. Pero tampoco cuando habían bebido más de dos. Los investigadores consideraron que quizá un poquito de alcohol producía cambios físicos que quizá las hacía parecer más atractivas, como tener los ojos más abiertos y brillantes, el rostro relajado o rubor en las mejillas.

El nuevo estudio de Pittsburgh añade un elemento más fiable: la posibilidad de conocer de una a una a las personas calificadas. Para llevar a cabo la investigación, la investigadora principal, la doctora Molly A. Bowdring, del Centro de Investigación Preventiva de Stanford, en Palo Alto, California, y su director de tesis, el doctor Michael Sayette, llevaron al laboratorio a 18 parejas de amigos varones de unos 20 años para que calificaran el atractivo de las personas que veían en fotos y vídeos.

Se dijo a los participantes que podrían tener la oportunidad de interactuar con una de esas personas en un experimento futuro. Tras puntuar su atractivo, se les pidió que seleccionaran a las personas con las que más les gustaría interactuar. Dos parejas de hombres acudieron al laboratorio en dos ocasiones. En una ocasión, ambos hombres recibieron alcohol para beber (hasta aproximadamente una concentración de alcohol en sangre del 0,08%, el límite legal para conducir en Estados Unidos). La segunda vez, ambos recibieron una bebida sin alcohol.

Por su parte, las personas con las que se relacionaron imitaron las interacciones sociales que tendrían lugar normalmente en una situación real de consumo de alcohol. ¿Y qué pasó? Los hallazgos de la investigación determinan que el consumo de alcohol aumenta las probabilidades de acercarse a personas que ya se consideran atractivas. Sin embargo, el hecho de que los participantes estuvieran o no intoxicados no influyó en lo guapos que les parecieran los demás. "El conocido efecto del alcohol sobre las gafas de cerveza aparece a veces en la literatura, pero no de forma tan consistente como cabría esperar", observa Sayette.

Lo que sí hacía el consumo de alcohol era afectar la probabilidad de que los hombres quisieran interactuar con personas que consideraban atractivas. Cuando bebían, eran 1,71 veces más propensos a seleccionar a una de sus cuatro candidatas más atractivas para conocerlas en un futuro estudio, en comparación con cuando estaban sobrios. Por lo tanto, es posible que el alcohol no altere la percepción, sino que aumente la confianza en las interacciones, dando a los hombres "valor" para querer conocer a quienes encontraban más atractivas, algo que de otro modo sería mucho menos probable que hicieran. Así lo apunta trabajo, publicado en Journal of Studies on Alcohol and Drugs.

Estos resultados podrían tener implicaciones para terapeutas y pacientes, señalan los autores. "Las personas que beben alcohol pueden beneficiarse si reconocen que las motivaciones e intenciones sociales valoradas cambian al beber de formas que pueden ser atractivas a corto plazo, pero posiblemente perjudiciales a largo plazo", explica Bowdring.

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