7 reglas para caerle bien a todo el mundo en un abrir y cerrar de ojos

Vanguardista 11 de noviembre de 2020 Por Carlos Maciel
Según la investigación, contar con cualidades sociales es cada vez más importante en el ámbito social y laboral.
emojis caras amigos

Si dominás el arte de conducir una charla trivial tenés las puertas abiertas para todo lo que necesites. ¿Se trata en realidad de pura superficialidad? No, en absoluto. Es el primer paso para saber cómo caerle bien a todo el mundo, guardarse en el bolsillo contactos convenientes y puede que incluso alguna amistad duradera.

Uno no se acerca a extraños e inmediatamente comienza una conversación sobre el amor, la vida y nuestros sentimientos más íntimos. Para simpatizar con un compañero de conversación durante los primeros instantes (ya sea en un ascensor, en una fiesta o en una cena de empresa), tenés que empezar paso a paso, solo con una pequeña charla. Estas son las siete reglas básicas para generar una conversación pequeña y rápida según expertos.

1. Romper el hielo

No se trata de que vos te encuentres cómodo/a, sino de hacer que los demás se encuentren cómodos con vos. Esta lección la tienen muy bien aprendida en Estados Unidos, ya que es parte de la vida diaria ser desinhibido y hacer cumplidos completamente inesperados. Podés acercarte a otro hombre y decirle: "Me gusta tu corbata" y rematar la jugada con un: "Además, las corbatas estrechas dan muy buen estilo. ¿Dónde la compraste?". Sí, dar este paso requiere de mucha valentía y confianza en sí mismo, pero es una manera muy efectiva de romper el hielo y, de paso, presentarte ante la otra persona.

2. Hablá menos, escuchá más

El político británico Benjamin Disraeli (1804-1881) lo resumió muy brevemente: "Hablá con una persona sobre ella misma y te escuchará durante horas". De hecho, numerosos estudios demuestran que la mayoría de las personas se sienten más atendidas e incluso importantes si te tomas el tiempo para conocerlas. Por eso, es importante que preguntes... y más aún que escuches. Una conversación basada en la comprensión y el entendimiento puede comenzar de la manera más banal del mundo para, luego, convertirse en un diálogo más profundo con un intercambio de ideas más adulto.

Un consejo: las preguntas que se responden con un simple "sí" o "no" no funcionan. Tenés que intentar hilar una conversación para poder sacar varios temas de conversación. Existe una mecánica de preguntas, llamada por las siglas 'S.T.I.L.', que te pueden ayudar a desarrollar una buena conversación usando preguntas comunes. A continuación, unos ejemplos:

  • S: Situación ¿Qué tal la estás pasando? ¿Cómo conociste a ..?
  • T: Talento ¿A qué te dedicás?
  • I: Interés ¿Cuáles son tus hobbies? ¿Qué restaurante me recomendás para celebrar un cumpleaños?
  • L: Vida (en alemán, Leben) ¿Dónde naciste? ¿Por qué te mudaste a esta ciudad?
     

3. Algunos estereotipos funcionan: hablá del tiempo

Seguro que alguna vez tuviste que lidiar con una conversación sobre el tiempo para romper el hielo en un trayecto en ascensor. Es, probablemente, el tema más superficial de todos los que se te podrían venir a la mente. Pero incluso esta conversación banal puede ayudar a generar un diálogo interesante en unos pocos segundos.

El consultor de negocios Asfa-Wossen Asserate describe en su bestseller "Manners" cómo desarrollar esta estrategia. "Imaginate que el día está nublado: podrías bromear diciendo que viste una nube tan, tan oscura que parecía que Dios estaba preparando el apocalipsis final. Aunque tengas miedo a sonar como un lunático, tené en claro que le vas a sacar una sonrisa a aquel que te escuche. También hay formas más convencionales: 'Parece que este verano va a ser el más lluvioso de la década'. Tu compañero de conversación podría responderte perfectamente un: 'Es cierto. Todavía estoy esperando que haga buen tiempo un fin de semana para ir de excursión'. Y contraatacás con un: '¿A vos también te gusta el senderismo?'. Ya está: lo tenés en el bolsillo. Si tu compañero de diálogo te responde un 'no', contesta un: 'Ah, ¿y qué te gusta hacer entonces en tu tiempo libre?' Me gustaría hacer cosas nuevas, pero me quedé sin ideas". Y todo en un trayecto en ascensor.

4. Dejá en claro que estás escuchando a la otra persona

Esencial para saber cómo caerle bien a todo el mundo. Expresiones como "Ajá", "Sí", "Mirá qué Interesante" o "Claro, tenés razón" pueden funcionar como el combustible para el motor de una conversación, así que no dudés en usarlos (sin excederte, claro). Pero eso es sólo el comienzo.

La regla básica en toda conversación es tratar a todo el mundo como si fuera un viejo amigo: simpático pero comedido. También depende de con quién estés hablando: no vas a saludar al CEO de tu empresa con una palmadita en la espalda. Pero si generás la falsa ilusión de que la persona con la que estás hablando te conoce de antes, se sentirá mucho más cómoda. Algunos trucos que te pueden funcionar (sin pasarte: tampoco es cuestión de que atosigués a tu compañero de diálogo) es hacer uso del contacto físico entre el brazo o el hombro... para cuando ya no sean tiempos de Covid-19.

Sin embargo y por encima de todo, hay una norma básica a cumplir: mantené el contacto visual. No sólo en una conversación de dos: incluso si estás en un grupo de gente, mirá a los ojos a todo el mundo con una sonrisa.

5. Una conversación casual puede abrirte puertas en la oficina

En el ámbito laboral, dominar el arte de la conversación es particularmente importante y viceversa: la falta de este talento es particularmente perjudicial. Ya sea solo con tu jefe o en un grupo de compañeros de mesa frente a la sala de reuniones, siempre debés causar buena impresión. Si tu jefe pregunta qué tal estás, contestá algo interesante. Un simple "¿Bien, y vos?" te hará parecer una persona aburrida. Un truco: agregá una breve explicación. Por ejemplo: "Bueno, ayer terminamos el 'Proyecto [introducir nombre]' y estamos muy contentos con el resultado".

De hecho, la regla #2 de esta guía es muy útil también en este tipo de situaciones: dejá que tu jefe hable sobre sí mismo y escuchalo atentamente. De esta manera, tendrás la oportunidad de conocerlo mejor. Tres pisos en un ascensor son suficientes para entablar un pequeño diálogo: "No sé qué libro empezar a leer, ¿tenés alguna recomendación?" Pero tené cuidado, en estos casos te podés encontrar con una pequeña trampa: siempre debés esperar que el jefe responda con un: "¿Qué es lo último que leíste". Aunque sea un cómic de superhéroes, decilo con convicción e incluso recomendaselo. De esta manera, tu jefe se va a reír con vos y no de vos. 

6. Andá contra la corriente

Para entablar una pequeña conversación, es necesario que ésta sea relajada. Sin embargo, muchos piensan que deben aportar contribuciones intelectuales para mejorar la calidad de la conversación. Sin embargo, aquí no se trata de quedar como Einstein, sino de caer bien.

El escritor francés François de La Rochefoucauld (1613-1680) escribió una vez lo siguiente: "La cortesía está en decir cosas vacías de una manera agradable". ¡Actuá! Por ejemplo: el whisky, un tema popular entre hombres con mucha clase. Si no estás familiarizado con el tema, te va a costar pronunciar nombres como "Bruichladdich" o "Auchentoshan". Para evitar un mal trago, soltá una hipótesis que pueda servir como inicio de un debate: "El ron es el nuevo whisky". O encendé una bomba atómica en clave retórica: "Me gusta que mi vaso de whisky esté a punto de rebosar". Es posible que impresiones con tu actitud, por estar seguro de ti mismo. En cualquier caso, será entretenido.

7. Tan importante es saber dar el primer paso como el último

Es igual de importante saber cómo comenzar una conversación, como saber cuándo debe finalizar (siempre de manera educada y amable). Para conseguirlo, tomate un descanso breve (o en casos más difíciles, un respiro) y decí algo como: "Disculpá, voy a saludar al resto". Eso sí: renunciá a cualquier excusa. Terminá siempre con un: "Fue un placer, ¡nos vemos más tarde!", sonreí, date vuelta y escapá.

¿Qué opinás de todos estos consejos? ¿Los aplicarías?

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