El retorno de los conflictos bélicos a la agenda internacional

En Debate 19 de agosto de 2021 Por Max Bustos
En medio de las elecciones de medio término en la Argentina, los escándalos por errores no forzados del Gobierno Nacional y un panorama económico con mejoras respecto a las epocas prepandemia, un suceso internacional quiebra la agenda y pone en jaque las alianzas. El retorno del Talibán en territorio Afgano.
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Afganistán en el Mapa Mundi - El territorio se encuentra en disputa por las fuerzas del Talibán

Entre fotos y videos de reuniones sociales, y la marcha de la campaña electoral, el acumulado errores no forzados del Gobierno Nacional es, cuando menos, alarmante. Ni si quiera el telefono descompuesto del Cambiemos de Macri tenía este tipo de incontinencias.

Si bien, podríamos decir que el impacto en el imaginario colectivo de hecho es lo más importante de momento, y que  hechos como los nuevos focos de incendio en las Sierras de Córdoba, merecen la misma atención, será en esta oportunidad otro orden de sucesos el que nos ocupará, y tiene que ver con el ámbito internacional y la geopolítica mundial: el caso de afganistán y la toma relámpago del país por parte de los Talibanes.

Repasemos los conceptos básicos

Para poder comprender un poco la geopolítica internacional, vamos desde el principio... ¿Quienes son los llamados Talibanes y por que se asocia su nombre a violencia y guerra?. La respuesta no será simple, pero vamos intentar desentrañar este tema, con sus precisas definiciones.

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La palabra Talibán en el idioma pastún y significa alumnos, buscadores o estudiantes, y el movimiento que representan surgio en los 90's, atrayendo a los denominados muyahidines, es decir, aquellas personas del Islam que son fundamentalistas, de la rama Sunnita, y que aplican e interpretan su propio concepto del Corán. El mismo está basado en la Ley Sharia, o Ley Islámica, un código detallado de su conducta, en el que se incluyen también sus normas relativas a los modos del culto, los criterios de su moral y de su vida, aquello que está permitido o prohibido y las reglas separadoras entre lo que consideran el bien o el mal.

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Sin embargo, su identificación con su religión es matizable: aunque está en el Islam, no es un dogma ni algo indiscutible, sino objeto de interpretaciones, y aquí es donde podemos diferenciar claramente el fundamentalismo, de la práctica moderada o mayoritaria de esta religión.

Así, los denominados muyahidines (a los que nos referimos anteriormente) son quienes, a través de esta interpretación particular del Corán, buscan cumplir con la Yihad, o el esfuerzo espiritual para construir una sociedad islámica que todos los musulmanes cumplen, pero de una forma radical, que incurre en prácticas que chocan directamente con los derechos humanos básicos, las estrcuturas e instituciones democráticas, y sobre todo cuando se trata de los derechos de las mujeres y de las infancias.

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Un poco de Historia

Luego de haber aclarado una cuestión o dos respecto de la identidad de los militantes Talibanes, retomamos el contexto histórico en el que surgieron: los años 90. Tras su formación, contemporánea a otros grupos fundamentalistas del Islam (sobre todo en el mundo árabe).

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¿Cómo se gestó este movimiento? Todo comenzó en la guerra afgano-soviética, que tuvo lugar en el contexto de la Guerra Fría, entre 1978-1992, en la cual el Ejército Rojo tomó interveción del país tras la Revolución de Saur (O Guerra de Abril), un acontecimiento que marcó por varios años la historia del ex Reino de Afganistán, gobernado en ese momento por el autoritario Partido Revolucionario Nacional de Afganistán, tras la caída de la monarquía.

Fue entonces que el Partido Democrático Popular de Afganistán inició una guerra civil para instaurar una república socialista, y en el 79', se pide la intervención del Kremlin para normalizar la situación, ante la falta de recursos y las amenazas aquellas facciones muyahidines que ya se comenzaban a aliar entre sí . La entrada de la Unión Soviética en Medio Oriente, desencadenó una serie de operativos político-militares, donde las potencias según su eje, financiaban a una u otra facción. Tal fue el caso de los Estados Unidos, que financiaron a los insurgentes.

Así fue que, tras años de lidiar con las guerrilas, y habiendose firmando en el 89' los Acuerdos de Ginebra entre Pakistán y la República Democrática de Afganistán, las tropas soviéticas finalmente se retiran en el 92', practicamente a la par del colapso mismo de la URSS. Es aqui donde se solidifica la facción Taliban, que tomó el poder por primera vez en 1996, y tras dos años de asedios constantes, lograron en el 98' tener un control casi total del territorio Afgano

talibanes1Pero el crecimiento exponencial de este grupo no puede entenderse sin el apoyo del Sunnismo Pakistaní, donde justamente comenzó gestarse, y el territorio que encontraron sus líderes para refugiarse cada vez que tuvieron altibajos en sus guerrillas. Es aquí donde entran los intereses geopolíticos.

El Contexto Geopolítico

Sucede que, a fin de cuentas, gran parte de los movimientos insurgentes yihadistas son el resultado del financiamiento de EEUU, principalmente para desestabilizar el terreno y obligar a la URSS a intervenir, generando lo que posteriormente se conocería como el Vietnam de la URSS. Tanto Jimmy Carter como Ronald Reagan, y los regimenes de Arabia Saudí y Pakistán, armaron y entrenaron a mas de 35.000 yihadistas, y la misma CIA ya se encontraba en terreno, incluso antes de la llegada de los soviéticos.

A todos estos datos los podemos fácilmente corroborar con declaraciones públicas, por un lado del ex Consejero de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, Zbigniew Brzezinski, quién aseguró que la CIA ya intervenía, y por otro lado con las declaraciones del mismo Reagan, que en el afán de luchar por todos los frentes contra el eje del mal representado por la URSS y sus aliados, llamó a los yihadistas guerreros de la libertad contra el comunismo. Al parecer no importaba que fueran musulmanes tradicionalistas, incluso integristas, mientras que no se opusiera, como sucedía en Irán en ese momento, a los intereses estratégicos occidentales.

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El territorio Afgano, bajo el mando yidahista liderador por el mulá Mohhamad Omar, fue incubadora de numerosos movimientos durante el período en el que tuvieron el control, hasta inclusive se dice que cobijó al famosisimo Osama Bin Laden, el saudí creador de la red de terrorismo internacional Al-Qaeda. Aquí es donde podemos comenzar a entender parte de lo uqe se especula que puede volver a suceder en la actualidad.

Sucede que, aunque no fueron "responsables directos", al ser considerados los principales aliados de Al Qaeda, quedaron comprometidos con el atentado a las Torres Gemelas de Nueva York; en ese entonces, los talibanes habrían hospedado las fuerzas terroristas que perpetraron el ataque, que dejó casi 3000 muertos aquel fatídico 11 de septiembre de 2001.

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Así, el Gobierno de George W. Bush declaró la guerra al terror y a sus santuarios, entre los que se encontraba  el Afganistán del regimen taliban,mediante la Operación Libertad Duradera, conjutamente con la Alianza del Norte, una coalición de milicias rivales. Desde entonces, tras la caída de 2 de sus líderes mullah,  la muerte del mismo Bin Laden, y la ocupación Estadounidense con la supuesta etapa de transición hacia un Gobierno afgano bajo estándares democráticos, los talibanes se han limitado a mantener su influencia en en el interior del país, y Pakistán, manteniendo sus ataques relampago y la tradicional guerra de guerrillas, ante la imposibilidad de hacerse con el control total.

¿Qué es lo que sucedió recientemente?

La retirada de las tropas norteamericanas de terrerno, no fue fugaz ni espontanea, si no que tiene un seguimiento que vamos a tratar de desentrañar.

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En diciembre de 2014, tras 13 años de de iniciada la guerra, el presidente Barack Obama dio por terminadas las principales operaciones de combate en medio oriente, con la idea de legar la seguridad a las fuerzas locales, que tenian ya larga data de formación de parte de coaliciones internacionales. Su sucesor, Donald Trump, pese a su insistencia de dejar de lado el gasto público que requería mantener la guardia, acordó que el contingente Afgano seguiría en pie hasta que las condiciones permitieran el retiro de las tropas.

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El quid de la cuestión se da en Febrero del 2020, previo a la Pandemia Mundial, donde fue el mismo Donald Trump quien negoción con los Talibanes el retiro de tropas de la zona, a cambio de que los mismos no permitieran que el territorio afgano fuese utilizado para planear o llevar a cabo acciones que amenazaran la seguridad de Estados Unidos, y de que iniciaran negociaciones con el entonces presidente de Afganistan, Ashraf Ghani, quien fue basicamente el primero en huir frente a la invasión insurgente. En conclusión, Joe Biden simplemente ejecutó lo que Trump había firmado, pero no aseguró que los radicales cumplieran su promesa.

Lo último que se conoce a nivel diplomático es que, el pasado 12 de agosto, el ejecutivo afgano (o lo que queda de él y su cuestionable representatividad al haber abandonado, casi sin intenciones de resistencia, el país) envio una propuesta a los talibanes para un gobierno compartido, a cambio de un alto al fuego, del cual por supuesto no tuvieron respuestas.

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Max Bustos

Estudiante en la Teoria, Comunicador en la Práctica.
Columnista Político de TPS.
Siempre buscando ampliar los límites de la Comunicación.
Sub-Secretario de Prensa y Comunicación en STyCC.

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