
Agenda política y económica en la antesala de las elecciones: ¿qué nos espera?
Max Bustos
A un mes de las elecciones generales, se dio un hecho poco usual que puse en primera plana a aquellos que no siempre lo están: los candidatos a vicepresidente. Fue el primer debate televisivo entre los cinco candidatos a la vicepresidencia, y contó con un acalorado intercambio de acusaciones y propuestas. Victoria Villarruel (La Libertad Avanza), Luis Petri (Juntos por el Cambio), Agustín Rossi (Unión por la Patria), Florencio Randazzo (Hacemos por Nuestro País) y Nicolás Del Caño (Frente de Izquierda) se enfrentaron en vivo en TN.

Durante casi dos horas, los compañeros de fórmula de los candidatos presidenciales se lanzaron chicanas y críticas, creando un ambiente tenso a solo un mes de las elecciones nacionales. Los ataques más fuertes se centraron en Rossi, Villarruel y Petri. Rossi cuestionó la postura de Villarruel sobre las Islas Malvinas, mientras que Petri la acusó de no presentar proyectos en el Congreso, llamándola "ñoqui", solo por nombrar algunos de los cruces. Si bien el debate abordó temas como el cambio climático, la educación sexual integral y las alianzas políticas, en medio de los cruces, los candidatos buscaron exponer sus propuestas, pero sobretodo desacreditar a sus adversarios, deviniendo en una suerte de polarización mediante las diferencias ideológicas y estratégicas.
Sin duda que el debate fue un indicativo de la intensidad de la campaña electoral y la importancia de la elección que se avecina. Los candidatos de vicepresidente dejaron claro que no se reservarán críticas ni acusaciones en su búsqueda por ganarse el apoyo de los votantes en un momento crucial para el futuro político del país.Sin enbargo, aun queda un mes y poco más de gobierno del Frente de Todos. ¿En qué enclave está metido el ejecutivo en funciones?.
Por su parte, el oficialismo se encuentra decidido a impulsar la sanción del proyecto de modificación del Impuesto a las Ganancias, recientemente aprobado en la Cámara de Diputados con un notable consenso. Este ambicioso objetivo se traduce en el inicio de su tratamiento en la Comisión de Presupuesto y Hacienda del Senado , con el propósito de obtener el dictamen necesario y preparar el terreno para su debate en el recinto la próxima semana.

Aunque la aprobación de esta iniciativa generó una fuerte confrontación con la oposición de Juntos por el Cambio (JxC), llegando incluso a propuestas de pactos y calificativos negativos por parte del expresidente Mauricio Macri, el oficialismo percibe esta reforma como un éxito político en medio de la campaña electoral. El recuento inicial de votos sugiere que cuentan con la mayoría necesaria para su aprobación, aunque esta semana se canceló una sesión debido a la enfermedad de dos senadores oficialistas, lo que puso de manifiesto la importancia del quórum en este proceso.
El proyecto, que inicialmente abarcaba una revisión del sistema integral de cobertura y promoción de créditos hipotecarios, fue ampliado para incluir la nueva ley de Ganancias. Esta ley elimina la cuarta categoría que grava los salarios de los trabajadores y establece un tributo para los ingresos más altos, aplicándose a quienes ganan más de quince veces el salario mínimo vital y móvil mensual. Esto afectará a un número reducido de contribuyentes, menos del 1% del total de remuneraciones y jubilaciones, apuntando específicamente a los ingresos más elevados y las pensiones privilegiadas.

La cuestión sobre la modificación del Impuesto a las Ganancias se ha convertido en el centro de la campaña electoral, con fuertes intercambios entre los candidatos. El oficialismo destaca el intento de reducir la carga fiscal, mientras que la oposición plantea preocupaciones sobre el impacto económico y la gestión gubernamental. Estos debates polarizados reflejan la relevancia y la complejidad de la reforma fiscal en el contexto político actual.
Finalmente, el "Dólar Blue", que sigue siendo un tema de gran relevancia en la política económica argentina, no para de subir, alcanzó su mayor valor en más de tres semanas con una suba de $10. La existencia del "Dólar Blue" refleja la preocupación de los argentinos por la estabilidad de la moneda y la persistente inflación, y aunque para muchos, representa una forma de proteger sus ahorros en un contexto económico incierto, también plantea desafíos para el gobierno en términos de control, ya que en lo que va del año acumula una suba de $399 después de cerrar el 2022 en $346.


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