
El mercado financiero marca la agenda política

"¿Cómo 'calmar' al mercado?" parece ser la pregunta del millón por estos días. El plan del Gobierno, lejos de haberlo logrado, fue recibido con críticas a la falta de una señal clara por parte de Mauricio Macri para desviar el rumbo del país, que va directo a otra crisis, como le gusta definir a Wall Street, "de confianza".

La economía real estos últimos días no ha tenido ningún tipo de movimiento. Lo que sucede, como diría casi cualquier economista clásico, es que los mercados (financieros) tratan de anticipar lo que va a suceder, y así reaccionan a ciertos sucesos políticos, sin obviar por supuesto la cuota de especulación que existe detrás de ello.
En base a este razonamiento, ¿es realista pensar que el comunicado del Frente de Todos generó por sí solo una turba financiera si precedentes? De buenas a primeras no parece que asi sea. De la misma forma, y a juzgar por los resultados, tampoco es un gran alivio la intervención culpabilizadora de Mauricio Macri, que es quien realmente maneja los recursos del estado para poder mitigar la crisis. Hablemos de la semántica en la política porque es un tema importante, tan importante como la intervención cada vez más fallida del Banco Central en su intento desesperado por frenar la suba del dólar.
¿Que significa "reperfilar" una deuda? Según el Ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, casi no hay diferencias con un reestructuramiento, y es en esencia posponer los plazos de pago a los tenedores de deuda argentina, sin quitarles capital ni intereses... ¿Pero que esconde este juego de palabras? Si bien sabemos que la lógica del día a día no es 100% aplicable a la economía financiera, podemos pensar que si uno pide un tiempo extra para honrar una deuda, es porque claramente no tiene el dinero suficiente para pagarla, o por lo menos no en su totalidad. Refinanciamento, cubrir con un adelanto del sueldo, pedirle al conocido que nos espere unas semanas mas. Todos hemos pasado por esa situación.

Entonces, ¿podemos pensar que estamos lisa y llanamente en un Default? La palabra suena estridente, rebuscada y con demasiada intención electoralista, pero aplicable al fin. Este movimiento pone en jaque directo el último desembolso clave del FMI, dinero que el organismo podría declinar en prestarle a nuestro país, debido a la complejidad de las cláusulas del contrato Standy By y su consecuente extensión.
Ahora bien, según los anuncios del pasado miércoles, el Ministro también asegura que el programa del Fondo seguirá vigente, y que continuará indefectiblemente con la próxima gestión de gobierno, aclarando que por lo menos su gestión si cumpliría con las metas fiscales. Pero esas metas ya han sido cuestionadas por el mismo FMI, a raíz del plan de contingencia que inició el Gobierno hace algunas semanas, y que genera una notable baja en la recaudación de todo el país, sumado a otras cuestiones como el aumento de tarifas retrasado para después de octubre, por ejemplo.
Todo este escenario se da al calor de una nueva elección, que aunque parezca definida puede tener sobresaltos importantes y donde las culpas y cuestionamientos están tomando una relevancia mucho más importante de la que deberían. El próximo gobierno se verá vulnerado en muchos frentes desde su inicio, probablemente deba hasta buscar una nueva fuente de financiamiento externo para hacer frente al nuevo calendario de pagos, si es que el mismo se confirma. En el fragor de las acciones y declaraciones, es donde se vislumbran los distintos caminos propuestos por los candidatos para las elecciones generales de este año.


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