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Afirman que la tierra será inhabitable en 2050 si no caen las emisiones de carbono

La emergencia climática es apremiante de acuerdo al reporte de 2022 del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).

Medio Ambiente 13 de agosto de 2022
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De no caer las emisiones de carbono después de 2025, la humanidad se enfrentará a olas de calor extremo incontenibles.

Si las emisiones de carbono no bajan en pico en 2025, nos enfrentaremos a olas de calor extremo y tormentas sin precedentes, según el reporte del IPCC 2022.

Las advertencias dejaron de plantearse para ‘un futuro cercano’. La emergencia climática es tan apremiante hoy, que el reporte de 2022 del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) marcó como fecha límite el 2025 para que las emisiones de carbono lleguen a su máximo histórico. Después de eso, aseguran los científicos involucrados, los gases de efecto invernadero deberían de caer de manera precipitada y profunda.

De lo contrario, es poco probable que el planeta sea habitable para 2050. La alarma de la institución, sin embargo, no es nueva. Por el contrario, incluso desde la edición anterior, responsabilizaba inequívocamente a los seres humanos por la catástrofe ecológica que se avecina. Y lo que es más: el reporte anterior aseguró que los cambios provocados son irreversibles, por lo que tendrán efectos en siglos y milenios venideros.

Sin exageraciones

El reporte del IPCC 2022 demostró que hablar en futuro no nos garantiza un planeta habitable. Por el contrario, de no frenarse en seco el uso de gases nocivos para la atmósfera, es poco probable que nuestra especie —entre muchas otras que dependen de que la biosfera se mantenga como está— supere el filtro biológico de las condiciones climáticas.

Según el informe, de no caer las emisiones de carbono después de 2025, la humanidad se enfrentará a olas de calor extremo incontenibles, incendios forestales avasalladores, huracanes devastadores y sequías cada vez más prolongadas. Estas conclusiones vienen de los más de 18 mil artículos y publicaciones científicas en torno a la crisis climática que el reporte reúne. Además, la demanda de recursos naturales que exigirá el crecimiento poblacional global sencillamente no será sostenible.

De no caer las emisiones de carbono después de 2025, la humanidad se enfrentará a olas de calor extremo incontenibles, incendios forestales avasalladores, huracanes devastadores y sequías cada vez más prolongadas. 

Aunque las predicciones podrían tacharse de ‘exageradas’, el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, enfatizó enérgicamente que esto «no es un escenario de ficción«:

“Es hora de que dejemos de quemar nuestro planeta y empecemos a invertir en las abundantes energías renovables que nos rodean”, sentenció el mandatario.
A pesar del llamado enérgico de Guterres, los planes de diversos países en el mundo siguen apostando por energías no renovables. Lo que es más: parecen tener un énfasis en el desarrollo económico a partir de la explotación de combustibles fósiles, o la destrucción definitiva de la Amazonía en su territorio.

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¿Puede detenerse el avance de la crisis climática?

Dado el panorama actual, apunta el reporte del IPCC 2022, es prácticamente imposible detener el avance de la crisis climática. Por el contrario, los científicos involucrados en el estudio apuestan más bien a mitigar los efectos devastadores que ésta tendrá en la humanidad, y otras especies que habitan el planeta.

Aunque es cierto que el crecimiento de las emisiones ha variado, explica el Capítulo 2 del informe, «persistió en todos los grupos de gases de efecto invernadero«. Por ello, Naciones Unidas insiste en la necesidad apremiante de que las emisiones se desplomen de manera profunda y definitiva:

«[…] reducir sustancialmente el uso de combustibles fósiles, ampliar el acceso a la electricidad, mejorar la eficiencia energética y aumentar el uso de combustibles alternativos, como el hidrógeno», explica la ONU.
En el escenario lejano de que, efectivamente, se cayeran las emisiones de carbono después e 2025, los efectos que ya ha tenido la crisis climática global no podrían erradicarse. Por el contrario, obedeciendo la tendencia de consumo que tenemos los seres humanos, lo más probable es que los daños podrán revertirse en siglos.

Una "letanía de promesas climáticas incumplidas"

Aunque coloquialmente se piensa en la crisis climática global como una especie de ‘fin del mundo‘, la realidad es que gozamos de un espacio de excepción cósmico. Las condiciones de vida en la que la Tierra nos permiten habitar el planeta, se repiten pocas veces en el Universo. Y lo que es más: las oportunidades para habitar otros planetas actualmente son realmente ínfimas.

A pesar del entusiasmo de algunos multimillonarios de lanzar estaciones espaciales comerciales, o colonizar otros planetas, no es una realidad extensible a la población del mundo actualmente. Por el contrario, menos del 1 % podría tener acceso a ellas. Y de cualquier manera, Marte sigue siendo un paraje polvoso e inhóspito para la vida como la conocemos en la Tierra.

En este contexto, Guterres definió al reporte del IPCC 2022 como «una letanía de promesas climáticas incumplidas«. La brecha entre las buenas intenciones y la realidad se hace cada vez más amplia —y las consecuencias de esta falta de compromiso ya son irreversibles. Lo que nos queda, en presente, es garantizar que al menos tengamos un lugar habitable ecológicamente para vivir.

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