Civilización y barbarie

De Rabona 10 de octubre de 2022 Por Guillermo Boris
Los incidentes en Gimnasia vs Boca, confirman la anomia en el futbol y en nuestro país.
gimnasia
El problema de la violencia social, reflejada en el futbol como en pocos lugares, sigue sin tener una solución concreta y efectiva.

Muchas conclusiones se pueden sacar de la obra de Domingo Sarmiento, que fue y es un clásico de nuestra literatura argentina, con matices para todos los gustos y debates que sin dudas perduran por todas las décadas en nuestra patria.

Lo acontecido en el partido de Gimnasia vs Boca en La Plata, es la lamentable confirmación de que después de años de análisis y supuestas medidas, el problema de la violencia social, reflejada en el futbol como en pocos lugares, sigue sin tener una solución concreta y efectiva.

Cuando uno ve las escenas de policías cerrando puertas, tirando gases lacrimógenos, reprimiendo con balas de goma y aplicando la violencia sin justificación y de manera excesiva en contra de las personas, sean hinchas del futbol o no, a diario, nos lleva a pensar muchas cosas. Los clubes pagan operativos de seguridad millonarios por año, cada vez más agentes adicionales para una supuesta mejor organización del evento, que no solo no mejora, sino que empeora; jugamos sin visitantes y hay más policías que antes, se pagan cuotas cada vez más caras, los estadios están quedando chicos y viejos ante tanto hincha que copa las tribunas, la ineficiencia en armar operativos en eventos masivos, entre tantos otros matices, son muchas causas como para que las cosas no salgan mal.

La muerte del hincha de Gimnasia, además de ser algo irrecuperable, tiene el desafío para todos los actores del deporte, que no se transforme en un número más, de esos que engrosa las estadísticas y que sirven para anunciar medidas de seguridad grandilocuentes, que sirven para “zafar” de momento o de alguna crisis política desatada ante tanta incompetencia estatal. Es decir, si a la violencia e inseguridad diaria de nuestra patria, los graves problemas económicos de la gente, el flagelo social de la pobreza y tantas pálidas para los argentinos, le sumamos la inoperancia de las fuerzas que deben protegernos y que no sólo no lo hacen, sino que nos atacan, nos lleva a pensar seriamente que el problema no es solo del futbol, sino de la sociedad que integramos todos.

Si cerramos puertas o reprimimos familias por un lado y por el otro le abren la puerta a los barras para que entren tranquilos, a hacer sus negocios e irse de la misma manera, conforman la hipocresía en su máxima expresión. Estacionamientos, parrillas, kioscos, ambulantes, venta de indumentaria ilegal y tantas otras cosas que pasan a la vista de la policía y del gobierno cada fin de semana sin control, pero eso sí, para tirarle tiros a un camarógrafo o reprimir socios aplican todo el rigor de la fuerza.

Necesitamos como sociedad, mejorar la educación para todas nuestras generaciones. Es lo único que nos va a salvar y generar esa movilización social ascendente que iguale a todos. Por qué el guardapolvo blanco de Yrigoyen y las aulas públicas, serán los que formen los futuros dirigentes políticos, deportivos, deportistas y de donde surgen los policías que reprimieron hinchas. Es decir, nada sale de un repollo, todos salimos de la misma sociedad, esa que hoy tienen a más de la mitad de los argentinos viviendo en la pobreza y donde la mitad de sus jóvenes no completa el secundario. Todos debemos contribuir a que la violencia se erradique de las canchas y de todos lados, con decisión política y atacando sus causas, no sus síntomas.

Finalmente, ante tanta barbarie demostrada durante todo el año en las canchas o en eventos deportivos, que culminó en La Plata, no solo necesitamos recapacitar, recordando el libro de Sarmiento, no para debatir quien es Civilización y quien o que es Barbarie, sino para que dejemos de una vez por todas de vivir en la “anomia” permanente, que nos va llevando de a poco a ese ostracismo, del que se hará cada vez más difícil salir. Por último, esperemos que esta vez, nuestra dirigencia actúe como se debe; ya prohibieron los visitantes, en cualquier momento prohibirán los locales y quizás hasta algún día propondrán jugar sin jugadores y sin pelota, total, es más fácil ser inoperante que hacer las cosas bien y nadie paga por ello.

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