Instituto mundial

De Rabona 21 de noviembre de 2022 Por Guillermo Boris
Arrancó el Mundial, con Instituto en primera.
insituto

Muchas emociones están a flor de piel en estos días en la Argentina y ni que hablar en Córdoba. Con el mundial en marcha y a horas del debut argentino ante Arabia Saudita, los hinchas de Instituto celebran el empate, que por ventaja deportiva los deposito en la primera división del fútbol argentino.

Seguramente en Alta Córdoba, la final del mundial fue la del sábado, donde ante un marco de público espectacular, que llenó el Monumental y un barrio y buena parte de Córdoba en ebullición, el gol de cabeza de Alarcón, no solo provocó el delirio de todo un pueblo, sino que determinó el ascenso tan esperado durante tantos años.

Instituto ascendió merecidamente, quizás con muchas polémicas en la finalísima, donde su rival, Estudiantes de Caseros lo luchó hasta el final con dos jugadores menos y con un arbitraje de Espinoza que fue para el obvio, aunque en realidad, fue tan malo como siempre. Premio a un plantel que se banco lesiones, partidos duros, que termino invicto de local y tuvo la virtud de saber que debía aprovechar su chance y se paciente, dado la tremenda campaña que hizo Belgrano, que se tornó inalcanzable para todos. A eso, hay que agregarle una dirigencia que sabe lo que hace, que tomo las medidas necesarias a fin del año pasado y que consiguió los logros mucho antes de la cuenta.

Bovaglio, su cuerpo técnico, los jugadores, la dirigencia, los hinchas, es decir, todas las patas de la mesa para que sea un proyecto sólido y en sintonía con lo que tamaña institución merece. Ascendió Instituto y lo celebra Córdoba, que volverá a tener tres equipos en primera división después de mucho tiempo, coronando un año excelso año para el futbol mediterráneo.

Ahora, habiéndose terminado el futbol argentino, nos sacamos la camiseta de los clubes, o con ella puesta, por qué no, y alentamos a la selección argentina, que va nuevamente por su sueño mundialista de alzar la tercera copa del mundo de la historia y que los millones de fanáticos de Messi y compañía, lo puedan ver levantar el trofeo. Con altas y bajas de último momento, con un plantel motivado, el cuerpo técnico a pleno y un aliento que llegará de todos lados, está todo dado para que se pueda coronar el sueño.

Finalmente, durante casi un mes, en una época atípica, los argentinos comenzarán a contagiarse de esa fiebre mundialista, que vendrá a ser la verdadera pandemia de pasión, en donde no habrá terapias intensivas, pero sí mucha ansiedad y muchas reuniones sociales, que acompañará el sueño albiceleste de ser Campeón. Nosotros desde esta columna, sacamos el modo club y ponemos el termo, o por qué no, el “modo termo” de selección y nos vamos a alentar…

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