El estilo "kasi flava"

De Rabona 24 de enero de 2022 Por Jorge Luzuriaga
Canchas llenas de polvo, medias bajas y jugadores que se mueven como marionetas sobre la pelota. Algunas jugadas podrían considerarse como “gastadas”, pero de esas “gastadas” que sin dudas desatarían una batalla campal en las canchas de Argentina.
africa
Los videos de este tipo se viralizan en todas las cuentas futboleras de Instagram.

La jugada se llama kasi flava es definido como el “arte de cualquier cosa” o “el talento de inventar gestos inútiles y fantasiosos” para eludir al rival. Hasta aquí, nada que en Argentina, Brasil o América Latina no sepamos: una versión más de la gambeta, la finta o el amago, pero con otro nombre. Aunque lo curioso es que esta jugada nació y creció en Sudáfrica, un país sin la tradición futbolera que tienen los nuestros. Y que, como pasó históricamente aquí, tiene su origen en los barrios pobres.

El kasi flava tiene algo más de malabar que de jugada de fútbol, pero parece ser que a los sudafricanos les empezó a fascinar tanto que la jugada generó un estilo, el estilo se transformó en una escuela, y la escuela impulsó una identidad: de manera transicional, sin pensarlo pero haciéndolo, los malabaristas sudafricanos de Soweto y de la periferia lograron instalar el kasi flava a tal punto que organizan campeonatos con ese nombre, con la misión de reivindicarlo y de que los jugadores se ganen unos rands extras aunque después, en el juego, sean todos pataduras.

Los videos de este tipo se viralizan en todas las cuentas futboleras de Instagram: “¿Qué harías si un rival te mostrara así la pelota?”, “Mencioná a tu amigo que la mueve como Messi” y otros tantos epígrafes que fomentan la interacción de los usuarios. Las respuestas suelen ser en broma. Y es nadie puede jugar de esa manera sin haber recibido antes o después una patada descalificadora.

En Sudáfrica, en cambio, estos jugadores son admirados por gran parte del público.

820x412-f1i5676_18e02Un jugador por unos tablones de madera

El estilo es tan atractivo que trascendió fronteras geográficas -llegó a Botsuana- y también virtuales. El jugador Tshepo Matete, rey de las piruetas viralizadas en canchas de polvillo, firmó contrato profesional en 2015 con el Baroka FC, de la Primera División sudafricana.

Jorge Luzuriaga

Periodista Deportivo.

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